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  Meditación
 

Dios desea que nos vaya bien

Raúl Torres Calistro
Pastor de la Asamblea de Dios Autónoma de Chillán Viejo
VIII Región

"Querido hermano, oro para que te vaya bien en todos tus asuntos y goces de buena salud, así como prosperas espiritualmente". (3ª Juan 1: 2 - NVI).

La voluntad de Dios es que seamos felices, que nos vaya bien, que seamos bendecidos, es decir, que seamos prosperados en todo.

En la Biblia hay muchas promesas que Dios ha dado a su pueblo, a sus hijos respecto al éxito y la prosperidad. Pero el cristiano no debe medir su éxito, su prosperidad, en base a sus logros materiales o su bienestar económico y social.

Dios quiere bendecir a sus hijos en forma integral, en todos sus asuntos, con buena salud y, sobre todo, espiritualmente, de lo cual dependen todas las demás bendiciones que descienden de lo alto. Por eso en el texto leemos: "…así como prosperas espiritualmente".

Dios siempre ha querido dar buenas cosas a sus hijos. Jesús dijo: "Pues si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?" (Mateo 7:11).

Nuestro Dios no es malo, ni es injusto. Por el contrario, Él es bueno, amoroso, misericordioso y maravilloso.
Todo aquel que realmente le ha conocido, da testimonio de esta verdad.

David dijo: "…él colma de bienes tu vida y te rejuvenece como a las águilas". (Salmo 103:5).
El apóstol Pablo también dijo: "…gracias a Dios que en Cristo siempre nos lleva triunfantes". (2ª Corintios 2:14 - NVI).

Dios prometió a Abraham que en él serían benditas todas las familias de la tierra. Entonces, Dios quiere bendecirnos, prosperarnos y que seamos felices. Él desea que nos vaya bien, que seamos triunfantes.

Pero, surge entonces la pregunta: ¿por qué hay muchos cristianos que no prosperan, que no les va bien y viven fracasados?

Creo que hay varias razones, de las cuales quiero mencionar algunas.

Porque se olvidan de Dios. (Deuteronomio 8:11-19).

"Pero ten cuidado de no olvidar al Señor tu Dios. No dejes de cumplir sus mandamientos, normas y preceptos que yo te mando hoy. Y cuando hayas comido y te hayas saciado, cuando hayas edificado casas cómodas y las habites, cuando se hayan multiplicado tus ganados y tus rebaños, y hayan aumentado tu plata y tu oro y sean abundantes tus riquezas, no te vuelvas orgulloso ni olvides al Señor tu Dios, quien te sacó de Egipto, la tierra donde viviste como esclavo (…) No se te ocurra pensar: Esta riqueza es fruto de mi poder y de la fuerza de mis manos. Recuerda al Señor tu Dios, porque es él quien te da el poder para producir esa riqueza (...) Si llegas a olvidar al Señor tu Dios, y sigues a otros dioses para adorarlos (…) ciertamente serás destruido". (Deuteronomio 8:11-19 - NVI).

Olvidarse de Dios es la razón por la que hay fracasos en los matrimonios, en la familia, en los negocios, en el trabajo, en la iglesia, en la nación, etc.

Si queremos triunfar en la vida, tener éxito y prosperar, debemos cuidarnos de no olvidar a Dios y su Palabra.

En la Biblia está claro que, mientras busquemos a Dios y le sirvamos de todo corazón, Dios nos va a bendecir y prosperar. (2ª. Crónicas 26:5; 31:21).

Falta de conocimiento de Dios

"…pues por falta de conocimiento mi pueblo ha sido destruido". (Oseas 4:6 - NVI).

Conocer a Dios no significa tener solamente un juicio teórico o saber muchas cosas acerca de Él. Hay quienes se jactan de tener mucho conocimiento de la Biblia, pero no conocen al Dios de la Biblia.

Conocer realmente a Dios es una experiencia personal, sobrenatural y práctica. Es conocer el corazón de Dios, conocer sus planes, sus propósitos, sus mandamientos. Es vivir en su presencia, andar en sus caminos, caminar con Él.

¡Qué gran diferencia hubo entre Moisés y el pueblo de Israel!
El pueblo sólo conoció las obras de Dios, sus milagros, sus maravillas.
En cambio a Moisés, Dios le dio a conocer sus caminos, es decir, su voluntad, sus planes, sus propósitos, su corazón. (Salmo 103:7).

En su evangelio, Lucas registra la dramática escena cuando Jesús llora por los habitantes de Jerusalén, porque no conocieron lo que era para su paz (Lucas 19:41-42).
Dios mismo, en la persona de Cristo, les estaba visitando, pero ellos no le conocieron. Muchos de los que siguieron a Jesús y vieron sus milagros y sus maravillas estaban después gritando con la turba: ¡Crucifícalo, crucifícalo!

¡Cuán necesario es el conocimiento de Dios para tener paz, recibir la bendición de Dios y ser prosperados!

Pablo oraba a Dios por los creyentes de Éfeso, rogando para que fuesen llenos del conocimiento de Dios (Efesios 1:15-18).

El apóstol Pedro concluye su segunda carta diciendo: "Más bien, crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo". (2ª Pedro 3:18).

La falta de conocimiento de Dios es otra de las razones por qué a muchos cristianos no les va bien, no prosperan.

Falta de decisión

¿Había pensado usted en que la falta de decisión no nos permite prosperar en la vida cristiana?
Decisión es una resolución adoptada, un propósito hecho de corazón, firmeza de carácter.

En Santiago 1:8, la Biblia dice: "El hombre de doble ánimo es inconstante en todos su caminos".

Santiago se está refiriendo a la persona indecisa, a aquella que vive su vida sin propósito alguno, que no llega a ninguna parte.

Según Mateo 10:37, una de las más grandes causas de indecisión en cuanto a seguir a Cristo es amar más a la familia que a Cristo.
En dicho pasaje leemos: "El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digo de mí". (NVI).
Hay muchos cristianos indecisos por causa de los lazos familiares.

Pero hay otras cosas que, por no querer perderlas, pueden impedirnos consagrar totalmente nuestras vidas al servicio del Señor.

Algunas de ellas pueden ser:
>> Ganar más dinero.
>> El novio (a).
>> El trabajo.
>> Los estudios.
>> Los amigos.
>> El deporte.
>> La moda.
>> Algún vicio.

Siempre me ha impresionado la actitud de Elías frente al pueblo indeciso y claudicante de Israel. ¡Qué manera de confrontarlos!

Desafiantemente les dice: "¿Hasta cuándo van a seguir indecisos? Si el Dios verdadero es el Señor, deben seguirlo; pero si es Baal, síganlo a él". (1ª. Reyes 18:21).

Dios busca creyentes tan decididos como Daniel y sus amigos, a quienes les fue muy bien. (Daniel 1:8, 17-20; 3:16-30).

Me encanta la postura firme y resuelta de Josué, frente a un pueblo claudicante e indeciso. Él le dice al pueblo de Israel: "Pero si a ustedes les parece mal servir al Señor, elijan ustedes mismos a quiénes van a servir: a los dioses que sirvieron sus antepasados al otro lado del río Éufrates, o a los dioses de los amorreos, en cuya tierra ustedes ahora habitan. Por mi parte, mi familia y yo serviremos al Señor". (Josué 24:15 - NVI).

¡Qué ejemplo de padre de familia, de jefe de hogar! Así se sirve al Señor: con un carácter fuerte, un corazón resuelto y un propósito firme.

Querido hermano y amigo, Dios desea que tú seas prosperado, que te vaya bien en todos tus asuntos y que tengas salud, así como prosperas espiritualmente.
Pero recuerda esto: Nunca permitas que se enorgullezca tu corazón y te olvides del Señor tu Dios, esfuérzate en buscarle de corazón para adquirir un mayor conocimiento de él y sé un cristiano decidido, resuelto, sin claudicaciones.

¡Que Dios te bendiga!