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  Meditación
 

Navidad y la soberanía de Dios

Raúl Torres Calistro
Pastor de la Asamblea de Dios Autónoma de Chillán Viejo
VIII Región

Dios, por medio de sus siervos, los profetas, dio a conocer su propósito de enviar a Cristo al mundo. Isaías, por ejemplo, unos 700 años antes del nacimiento de Jesús, profetizó que el Mesías nacería de una virgen. Miqueas, por su parte, profetizó indicando el lugar exacto del nacimiento de Jesús.

Vemos en esto que Dios podía comunicar su voluntad, sus planes, sus propósitos, simplemente, porque Él tiene el poder de cumplir su voluntad porque es soberano, es decir, porque Él tiene dominio, autoridad y sobre todo, control absoluto. ¡Qué importante es conocer esta gran verdad hoy, cuando estamos rodeados de manifestaciones satánicas, como la hechicería, la adivinación, el espiritismo, los horóscopos, la magia, el tarot, la astrología y todas las fuerzas esotéricas! Entonces, no es Satanás, ni ningún hombre, por muy poderoso que sea, quien controla el destino del universo y del hombre.

Al estudiar en la Biblia el nacimiento de Jesús y los hechos relacionados con su infancia, se descubren varios ejemplos de la soberanía de Dios.

La aparición de una estrella

Refiriéndose a este hecho, Mateo escribe: "Ellos (los magos), habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño". (Mateo 2:9) ¡Qué impresionante! Dios puede colocar una estrella en el cielo si lo desea. Así como también puede secar el mar, hacer brillar el sol, ocultar el sol al mediodía. ¡Esto es maravilloso! Dios puede hacer esto y muchas otras cosas, porque Él es soberano sobre la naturaleza.
Esta es una gran verdad que nos enseña la Navidad.

César Augusto ordenó un censo

¿Se ha preguntado usted por qué José y María tuvieron que hacer un viaje a Belén, cuando María estaba encinta? Eran alrededor de unos cien kilómetros de viaje hacia Belén. En realidad, no fue una simple coincidencia que a César Augusto se le ocurriera ordenar un censo. Era la voluntad de Dios que Jesús naciera en Belén, la ciudad de su antepasado David. Así que fue Dios quien hizo que el emperador César Augusto ordenara un censo general abarcando a todas las naciones del Imperio Romano.

Con este hecho relacionado con la Navidad, Dios nos está enseñando que Él es soberano sobre las naciones, por muy poderosas que estas sean.

Nabucodonosor, rey de un gran imperio, tuvo que reconocer la soberanía de Dios diciendo: "Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades. Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?" (Daniel 4:34-35)
¡¡¡Bendito sea el único Dios soberano, Rey de reyes y Señor de señores!!!

Jesús es protegido de la espada de Herodes el grande

Aunque Satanás no es omnisciente, él sabía que Jesús había venido al mundo para vencerlo, por lo tanto, usando como instrumento a Herodes el grande, quiso matar a Jesús mientras era niño.
Pero, ni Satanás ni su instrumento, Herodes el grande, pudieron dar muerte a Jesús porque, cuando los soldados mataron a todos los niños de Belén, José y María, con el pequeño Jesús, ya estaban en camino hacia Egipto. La Biblia dice que por medio de un ángel, Dios había advertido a José que debía ir a Egipto. Así, la vida de Jesús fue protegida y salvada por Dios. (Mateo 2:13-15).

Dios es soberano y ni los deseos de Satanás, ni sus instrumentos, como Herodes el grande, pueden vencerlo. Dios siempre cumplirá su voluntad, porque Él tiene poder para hacerlo. Satanás y Herodes trataron de oponerse a la voluntad de Dios, pero no pudieron.

La Palabra de Dios dice que Satanás el diablo "como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar" (1ª Pedro 5:8). Pero Dios es soberano, tiene toda autoridad, todo dominio y sobre todo, control absoluto, por eso puede proteger a los suyos para que cumplan la obra que les ha encomendado.

En Hechos 12:5-10, Lucas escribe sobre la experiencia del apóstol Pedro, cuando fue librado de la cárcel. Es impresionante ver cómo Dios protegió y libró a su siervo de la mano de Herodes Agripa I, nieto de Herodes el Grande. ¡¡¡Dios protege a su pueblo!!!

Podemos decir, entonces, que todas las cosas se hacen según el plan y la decisión de Dios, y que Él guarda y protege a los suyos para que cumplan su voluntad.

Hemos visto cómo Dios salvo de la espada de Herodes el Grande al niño Jesús para que 33 años después pudiera morir por nosotros en la cruz.

El Dios soberano no cambia

El hombre es cambiante de acuerdo a su estado de ánimo, pero Dios no cambia. En su Palabra Dios dice: "Yo, Jehová no cambio" (Malaquías 3:6). La epístola a los hebreos señala que "Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos" (Hebreos 13:8) Entonces, si Dios no cambia, podemos confiar en que su soberanía manifestada en el tiempo del nacimiento e infancia de Jesús es para todo tiempo, incluso hoy día.

El salmista David confiaba en la soberanía de Dios. En uno de sus salmos él dice: "En tu mano están mis tiempos" (Salmo 31:15). En otras palabras, él estaba diciendo que cada momento de su vida estaba bajo el control de Dios. ¡¡¡Qué seguridad y qué tranquilidad produce este conocimiento!!!, saber que el tiempo de nacer, el momento de tomar decisiones, el tiempo de aflicción, el tiempo de morir, etc., están bajo el control de Dios. Él dirige todo para que se cumplan sus planes, sus propósitos y su voluntad en nosotros.

En esta época de Navidad y próximo Año Nuevo, muchas personas que no creen en la soberanía de Dios, en que la autoridad absoluta es de Dios, consultan a adivinos o leen los horóscopos, porque desean saber "la suerte" que les tocará o qué les deparará el futuro. La Biblia revela claramente que estas y muchas otras prácticas del ocultismo están condenadas por Dios, porque demuestran la falta de fe en Dios y su Palabra. (Deuteronomio 18:10-12).

Querido hermano y amigo, recuerda esto: Dios es soberano sobre la naturaleza, sobre las naciones y sobre Satanás y todos sus agentes.

Pon toda tu confianza sólo en Dios. Él te guiará como lo hizo con los reyes magos, usará personas y circunstancias que te llevarán al lugar donde Él te necesita y protegerá y salvará tu vida para que se cumplan sus planes y propósitos en ti.

Haz como el salmista David y dile a Dios: "Mas yo en ti confío, oh Jehová; Digo: Tú eres mi Dios. En tu mano están mis tiempos…" ¡Reconócele como tu Dios soberano!

Que tengas una Feliz Navidad junto a tu familia y al Señor Jesús.