Raúl
Torres Calistro
Pastor de la Asamblea de Dios Autónoma de Chillán Viejo
VIII Región
"Alabad a Dios en su santuario;
alabadle en la magnificencia de su firmamento. Alabadle
por sus proezas; alabadle conforme a la muchedumbre de
su grandeza. Alabadle a son de bocina; alabadle con salterio
y arpa. Alabadle con pandero y danza; alabadle con cuerdas
y flautas. Alabadle con címbalos resonantes; alabadle
con címbalos de júbilo. Todo lo que respira alabe a Jehová.
Aleluya". Salmo 150.
La música nació en el cielo. En Ezequiel
28:13 leemos que el día que Lucifer fue creado, hubo música
preparada para él. Allí se habla de tamboriles y flautas.
Tristemente Lucifer, que hoy es Satanás, pervirtió este
arte tan hermoso, que fue creado para agradar a Dios,
a los santos y a nosotros.
Quiero aprovechar esta ocasión para
referirme, brevemente, a tres cosas relacionadas con la
música cristiana: su contenido, su propósito y su uso
en la evangelización.
Su contenido
Hoy, la música electrónica y los ritmos
rápidos han revolucionado a las iglesias. En su mayoría
ya ha sido aceptada.
Todos sabemos que la música es el medio
por el cual se transmite y se propaga la idiosincrasia,
la cultura y experiencias de un pueblo.
La música contiene los valores, aspiraciones,
sentimientos y esperanzas de un pueblo. Por lo tanto,
a través de la música exteriorizamos lo que somos, lo
que creemos y lo que deseamos comunicar.
La música cristiana debe tener su propio
contenido. No necesita plagiar o copiar al mundo. Debe
expresar y difundir la cultura bíblica, los valores y
principios cristianos. Necesitamos música con ritmo y
con contenido. El ritmo sin contenido es sólo bulla sin
mensaje.
Un buen ejemplo de música balanceada
y ritmo agradable son los Salmos.
¿Cuál es el contenido de la música
satánica, del rock satánico? El diablo se las ha ingeniado
muy bien para emitir, a través de esa música mensajes
de violencia, pornografía, ocultismo, rebelión a la familia,
homosexualismo, lesbianismo, etc.
Su propósito
Los que ministran la música y el canto
en la iglesia, deben tener muy claro cuál es el propósito
de la música cristiana.
-Alabar a Dios.
A Dios se le alaba por lo que Él hace, por lo que hizo
y por lo que está haciendo. A través de la alabanza expresamos
nuestra gratitud a Dios, por todos sus favores y beneficios.
La música y el canto deben alabar a Dios. No debe ser
para alabarse a sí mismo, ni para alabar al mundo, ni
para alabar a otros, ni mucho menos para alabar la maldad
del diablo, como lo hacen los mundanos. La música y el
canto en la iglesia no deben ser para llamar la atención
hacia sí mismos, ni para ser admirados, ni para lograr
su propia satisfacción.
-Adorar a Dios.
A Dios se adora por lo que Él es. La adoración debe estar
dirigida solamente hacia el cielo. En la adoración nos
centramos en Dios, en la grandeza de su amor, su poder
y majestad. Todos los atributos de Dios nos dan una razón
para adorarle. Él es Santo, es Justo, es Bueno, Misericordioso,
Todopoderoso, etc. La música, el canto y la letra de cada
canción deben exaltar a Dios por lo que Él es.
Su uso en la evangelización
El que canta o toca debe hacerlo bien
y con integridad de vida, de carácter. "En los íntegros
es hermosa la alabanza…Hacedlo bien, tañendo con júbilo".
Salmo 33:1,3.
La evangelización a través de la música
y el canto se deben hacer con hombres y mujeres de Dios,
que se preparan espiritualmente, como lo haría un pastor,
un misionero, o un predicador.
Los que cantan o tocan en la iglesia
deben verse a sí mismos como ministros
de Dios, y no como artistas cristianos. Su función
no es la de entretener, competir y ser aplaudidos; sino
la de ministrar a Dios y ministrar
de parte de Dios.
¡Necesitamos a esos ministros de música
y canto, para evangelizar a nuestro pueblo y a nuestra
nación!
Oremos por nuestros músicos y ministros
de alabanza para que Dios los use en el ministerio de
la música y el canto y, para que por medio de sus talentos,
muchos sean ministrados de parte de Dios.