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Iglesia de Villa Dulce apartó a tres presbíteros para servir en la obra

Jorge Castro
Corresponsal

En una significativa ceremonia celebrada durante el culto dominical del 14 de marzo de 2010 en la iglesia Asamblea de Dios de Villa Dulce, en Viña del Mar, fueron apartados tres nuevos presbíteros para el servicio pastoral en este sector de la Quinta Región.

El primero de ellos es el hermano Patricio Silva Farías (36), casado con Roxana López y padre de Mishas y Kiara de 6 y 3 años, respectivamente. Aceptó a Jesucristo como Señor y Salvador en 1987 y desde entonces ha desarrollado una importante labor en el Ministerio de Alabanza de la congregación.

Públicamente manifestó: "Le doy gracias a Dios que me considerara en sus proyectos … especialmente afuera, en donde hay muchos que necesitan escuchar su voz". Ante la pregunta realizada por pastor de la iglesia, Daniel Riveros, respecto de las áreas en que especialmente se sentía llamado a servir, explicó que la alabanza y el evangelismo constituían dos ministerios en que se sentía particularmente motivado.

En segundo lugar, le correspondió ser presentado ante la congregación al hermano Gonzalo Ramírez Lepeley, casado con Paola Astudillo y padre de Consuelo, de tan solo un año, chillanejo de nacimiento y viñamarino por adopción como él mismo lo confiesa.

Fue en un campamento juvenil en 1991, en la localidad de El Rosal, que este siervo entregó su vida al Señor y unos siete años más tarde llegó a Viña del Mar para estudiar en el Instituto Bíblico Visión, en donde aparte de estudiar comentó que "... esta iglesia (Villa Dulce) es mi casa, aquí conocí a la mujer de mi vida, me casé y tengo una hermosa hija".

Respecto de las áreas en las cuales espera concentrar su atención, manifestó que sentía un especial llamado a trabajar consolidando al grupo de adolescentes y jóvenes y dedicarse a la predicación y la enseñanza.

En seguida, fue presentado el hermano Claudio Otárola Rubio (46), chillanejo de nacimiento y casado con la hermana Eliana Martínez. Indicó que no podría definir claramente la fecha en que rindió su vida al Señor, pero sí que este proceso transcurrió durante 1986. Hasta ahora se había desempeñado como diácono, destacándose por su constante preocupación y entrega en impulsar una vida de oración dentro de la congregación.

Con respecto a su llamado pastoral comentó que nunca había pensado que Dios le tenía preparado este servicio, y que su esposa había orado fervientemente a Dios diciendo "...si Tú no le has llamado, entonces no permitas que sea separado para el Ministerio" dejando claro que no quería asumir la tarea que viene sin el debido respaldo de Dios.

Además manifestó que "... en mi corazón siempre he querido tener un testimonio vivo y claro no sólo dentro de la iglesia, sino también afuera" y con voz clara agregó: "Estoy aquí hermanos para servir". A la pregunta relativa a sus próximas etapas, contestó que sentía un especial llamado a reforzar el evangelismo y la acción social.

De izquierda a derecha, los nuevos presbíteros de Villa Dulce: Gonzalo Ramírez Lepeley, Patricio Silva Farías y Claudio Otárola Rubio. Más a la derecha aparece el pastor Daniel Riveros.

Durante la ceremonia de consagración, los nuevos presbíteros manifestaron públicamente sus votos de compromiso con Dios, con el ministerio, con sus consiervos y con toda la congregación y procedieron a firmar un documento que dejaba estampado el compromiso que públicamente habían manifestado.

Posteriormente, los pastores presentes procedieron a orar por estos hermanos, cada uno de ellos junto a sus esposas imponiendo sus manos y siendo respaldados por la intercesión de toda la congregación presente.

Por último, se entregó un ramo de flores a las esposas de los nuevos ancianos, quienes les acompañarán en esta nueva etapa de su servicio a Señor.

Para esta especial ocasión, fue invitado a predicar el pastor de la iglesia en Coquimbo Oriente, Alberto Alvarado, quien se basó en Mateo 9:35-38 para indicar la importancia de contar con la correcta visión, predicación, comisión y compasión, haciendo especial referencia a su viaje a las ciudades del sur de nuestro país que fueron devastadas por el reciente terremoto y posterior tsunami.

De izquierda a derecha los flamantes presbíteros Gonzalo Ramírez Lepeley y su esposa, Paola Astudillo; Patricio Silva Farías y esposa, Roxana López; y Claudio Otárola Rubio y su esposa, Eliana Martínez.