TERREMOTO EN CHILE ¡Es hora de ayudar!
Tercera parte y final
Alberto Alvarado Segovia
Moderador del Comité General
Cuasi saqueo
Con muchas complicaciones dimos con el templo.
Junto a Herman Pinol buscamos la casa de la familia Neira
en medio de la batahola producida por la alerta de maremoto.
Aunque esa zona no estaba en riesgo, la gente se mantenía
expectante esperando en las entradas de las casas. El camión
con el contenedor recibió la orden de avanzar buscando alternativas
por donde su altura no pasara a llevar el tendido de cables.
Fue entonces que sucedió algo que no estaba
en nuestra imaginación, porque de todas partes aparecieron
personas que en cosa de minutos se transformaron en una
muchedumbre de varios cientos. No pensábamos que lo visto
en la televisión iba a ser ahora vivencia. La desesperación
de la gente por la falta de víveres y de agua les hizo pensar
que aquel camión era parte de la solución esperada. Algunos
férvidos no recibieron con alegría que la ayuda no les pertenecía.
Comenzaron a escucharse voces de tomar el camión y llevarlo
a la sede vecinal, otros más, exacerbados, simplemente querían
romper el candado y apoderarse de la carga.

Sabíamos que era posible que un pequeño grupo
de exaltados, finalmente, arrastrara a los demás hacia el
saqueo. Gracias a Dios la ayuda provino de pronto y de sus
mismos cabecillas. Un caballero cincuentón con aparente
rango de dirigente vecinal nos solicitó permiso para pararse
en el contenedor y dirigirse a la vecindad.
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| Se vivieron momentos de tensión
en Las Higueras cuando la desesperación de las
personas afectadas por el terremoto y maremoto impulsó
a algunos a querer saquear el camión con ayuda.
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La mayoría entendió y acató la orden de alejarse.
La ayuda, dijo él, viene a la iglesia de la "familia Neira
y ellos sabrán qué hacer", lo que demostró que nuestros
queridos hermanos eran conocidos en la población. Al momento
de mover el camión, una pequeña parte de la gente aún nos
seguía por lo que fue necesario pedir protección policial.
Sólo así pudimos bajar la carga convirtiendo el pequeño
salón de José Chandía esquina Canessa en una improvisada
bodega de acopio.
San Pedro de la Paz
El puente Llacolén fue uno de los pocos que
resistió la fuerza del terremoto, por lo menos gran parte
de su estructura estaba en buen estado salvo la entrada
que da a Concepción. En ese punto la masa de concreto se
desplomó y varios autos se estrellaron contra la loza desnuda,
otros tuvieron peor suerte cayendo e incendiándose completamente.
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| Entrega de colchonetas, agua, ropa y
víveres en San Pedro de la Paz. |
Las autoridades habilitaron un puente mecano
para que el flujo entre Concepción y San Pedro de la Paz
no se interrumpiera. Al llegar allí, nos esperaba Mauricio
Bastías, pastor de la congregación local. Dejamos con él
una buena dotación de agua, colchonetas, cajas con víveres
y ropa. Toda esta ayuda iba a ser canalizada por su intermedio
a otros lugares, ya que en la iglesia no había grandes necesidades.
Hualqui
Esta es una pequeña comuna situada a 24 kilómetros
de Concepción. Conserva un aspecto más bien rural y su población
supera los 20 mil habitantes. De acuerdo a la información
oficial, esta ciudad no sufrió grandes daños, pero sí fue
víctima del desabastecimiento producido por los salvajes
saqueos de los primeros días. La iglesia local, dirigida
por Juan Carlos Zamorano nos recibió cuando comenzaba el
toque de queda. Rápidamente descargamos la ayuda para los
hermanos y otros que ellos pudieran alcanzar. Tomamos una
rica once preparada por las hermanas de la iglesia y volvimos
a San Pedro de la Paz, esperando que nuestro salvoconducto
nos permitiera pasar los innumerables puestos militares
instalados en el camino.
Chiguayante
El viernes 12 por la mañana, una parte del
grupo se trasladó a Chiguayante para visitar una familia
del lugar, adonde se llegó a las 10.00 horas. Por supuesto,
se llevó ayuda necesaria para socorrer en la emergencia.
Cerro La Gloria
Este es un barrio que pertenece a la comuna
de Talcahuano. Tiene las características de ser un lugar
conflictivo, de gente luchadora y dispuesta a todo por sobrevivir.
La iglesia de San Pedro de la Paz tiene allí, desde hace
muchos años, un pequeño local de madera ministrado por el
pastor Sergio Leiva.
Con la fuerza del terremoto, el local quedó
inservible. Aparentemente el techo, con toda su estructura,
está con serios problemas y amenaza venirse abajo. Sin duda
que es uno de los tres locales de reuniones con mayor daño
que vimos en nuestro recorrido (los otros son el templo
en Yerbas Buenas y el local de Lajuelas, dependiente de
la iglesia de San Nicolás).
Sergio y su familia fueron testigos presenciales
de los disturbios y rumores que llenaron hasta la angustia
a la población, en los primeros días después del terremoto.
Ellos vieron con sus ojos cómo vehículos de la locomoción
colectiva y otros particulares transportaban cerro arriba
lo saqueado en las grandes tiendas y supermercados.
| Parte de la gran destrucción
en el Cerro La Gloria. |
El tema de los rumores fue una pesadilla fatigosa
para los habitantes de Concepción, Talcahuano y sus alrededores.
Las calles y pasajes se transformaron rápidamente en barricadas
protegidas por los vecinos que esperaban, en cualquier momento,
ser atacados por turbas furiosas de hambre. Los de un barrio
se protegían contra el otro y los hombres debían hacer turnos
de guardia nocturna apertrechados con armas hechizas e incluso,
en algunos casos, con armamento de fuego. Escuchamos de
buena fuente que uno de estos improvisados puestos contaba
hasta con francotiradores. La falta de luz, por las noches,
hacía ver fantasmas y todos corrían de un lado a otro para
protegerse de enemigos que sólo eran sombras. Notamos cómo
esto hizo aún más delirante el estado emocional de la población
que tenía que soportar las continuas y violentas réplicas
y las voces de falsos tsunamis.
El pastor Leiva nos habló de un par de familias
que habían perdido sus casas a unas pocas cuadras del templo.
Nos dirigimos al lugar pensando que sería parecido a lo
que habíamos visto en Talca o Parral. Pero al llegar allí
todos quedamos impresionados de lo que vimos. Las casas
a ambos lados habían sido construidas sobre terrenos que
dependían de murallones que cedieron a la fuerza del sismo.
Parecía que una poderosa bomba había estallado en medio
de la calle. Las viviendas literalmente se desarmaron, las
murallas se desprendieron como piezas de un rompecabezas
y la rigidez de cadenas y pilares no fue suficiente para
aguantar los fatídicos movimientos de la naturaleza.

Una de las familias pertenece a la iglesia
de La Gloria. El hermano Nelson y su familia salvaron ilesos
del desastre, y cuando llegamos a verles buscaba cómo recuperar
muebles y elementos de la casa en ruinas. Dispusimos con
anterioridad que el equipo de jóvenes se quedaría con ellos
todo el tiempo que fuera necesario para ayudarles en la
faena, porque nos asustaba que la leve llovizna que caía
se transformara en una lluvia que empeorara aún más su condición.
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| Agua y víveres: lo más
solicitado por nuestros hermanos damnificados. |
El techo del local del Cerro La Gloria
amenaza con caerse. |
Al salir de Talcahuano hicimos un pequeño recorrido
por el sector donde vive el pastor Juan Carlos Fernández.
Las aguas del maremoto llegaron a cuadras de su casa transformadas
en una argamasa de aguas pantanosas y hediondas, levantadas
del fondo de un cauce que se descompone, porque no tiene
salida al mar. A lo largo de las calles, pequeños montones
de basura y sedimentos de barro esperan por los camiones
municipales; el olor, en ocasiones, se hace insoportable.
No pudimos ingresar al centro de Talcahuano, allí nos dijeron
que el paisaje es desolador. Eran cerca ya las cinco de
la tarde y debíamos intentar llegar a San Carlos para retirar
el vehículo dañado.
Yerbas Buenas
Descansamos la noche del viernes 12 en San
Carlos. Recibimos la camioneta tres cuarto y a primera hora
nos dirigimos, en nuestro viaje de regreso, a Yerbas Buenas.
El pastor Patricio Orellana nos esperaba con un rico desayuno.
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| Actual fachada del Templo de Yerbas
Buenas. Su construcción de adobe quedó
afectada por el fuerte movimiento telúrico. |
Patricio nos contó que siguiendo el consejo
de las autoridades locales no estaba realizando cultos en
su antiquísimo templo de adobe, ya que una de sus murallas
tiene una variación que supone riesgo para la gente. Mientras
tanto, la congregación se reúne en un comedor que está a
medio terminar. La urgencia es dotar de techo a esta estructura
para que la iglesia tenga dónde reunirse.
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| Desayuno en Yerbas Buenas. Lo más
aconsejable era tomarlo en unas dependencias en construcción,
aledañas al Templo. |
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| La caravana dejó provisiones
en Yerbas para personas en Cauquenes. |
La ayuda que dejamos con el pastor se destinó
en una buena parte a Cauquenes, otra de las tantas localidades
afectadas por el sismo del 27 de febrero.
Lomas de Putagán
La comitiva se dividió al salir de Yerbas Buenas.
Nuestros hermanos de Coquimbo enfilaron rumbo al norte y
el resto, cinco pastores, nos dirigimos a nuestro último
lugar de visita: las Lomas de Putagán, localidad ubicada
a 12 kilómetros de Linares.
Alejandro Huerta recibió el encargo de visitar
a la hermana Genoveva para llevarle ayuda que hermanos habían
destinado para ella. La encontramos viviendo en una carpa
junto a su casa. El temor a las réplicas no le permitía
tomar confianza para volver a su dormitorio.
En la calle, un hombre relativamente joven
se acercó preguntando dónde teníamos nuestro lugar de culto,
su rostro demostraba pesar y cansancio. Precipitadamente
abrió su corazón y nos dejó saber su experiencia, era uno
de los habitantes de Pelluhue, balneario azotado por la
fuerza del tsunami. Su relato fue trágico, por ahora no
quieren volver a la zona, no saben qué harán. Les invitamos
a acercarse a Dios, les regalamos una Biblia diciéndoles
que ese era ahora su principal bien. Sin duda, Dios nos
dirigió a ese lugar.
Dejamos la zona del desastre con el corazón
conmovido y el sábado 13 a última hora estábamos llegando
a Santiago.
El terremoto y maremoto dejaron familias rotas
y la desesperanza regadas por todas partes. Entendimos que
esa gente necesita ser curada del terror que se instaló
en sus almas y también debe ser ayudada a recuperar el sueño
de seguir viviendo, pero eso queda para una segunda etapa.
Para el resumen
12 LUGARES DIRECTAMENTE
VISITADOS: Talca, Yerbas Buenas, San Carlos, San
Nicolás, Chillán Viejo, Parral, San Pedro, Hualqui, Chiguayante,
Talcahuano, La Gloria y Lomas de Putagán.
8 LUGARES VISITADOS
INDIRECTAMENTE: A través de los pastores locales
la ayuda llegó a Hospital, Pelluhue, Dichato, Constitución,
Huenutil, Santa Clara, Cauquenes, Caleta Tumbes. Por razones
obvias nuestra lista no es completa.
8 PASTORES E IGLESIAS
VISITADAS: Patricio Orellana (Yerbas Buenas), Roberto
Tapia (San Carlos), Claudio Andrade (San Nicolás), Raúl
Torres (Chillán Viejo), Mauricio Bastías (San Pedro de la
Paz), Juan Carlos Fernández (Talcahuano), Sergio Leiva (La
Gloria), Juan Carlos Zamorano (Hualqui).
COMITIVA: Coquimbo:
Alejandro Vallejos, Sergio Araya, Elisabet Ortega, Mauro,
Ramón Ortega. Equipo de jóvenes: Cristian Aguilera,
Roberto Vera, Luis Maldonado, Alejandro Huerta Romero, Rodrigo
Romero, Israel García, Daniel Ramírez, Aldo Marconi.
Pastores: Jorge Arias, Alejandro Huerta, Alberto Alvarado,
José Luis Alvarado, Francisco Hernández y Herman Pinol.
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 |
| El equipo que entregó la ayuda
y también palabras reconfortantes a los hermanos
damnificados del sur, gracias al generoso aporte de
hermanos que solidarizaron con quienes lo perdieron
todo, en muchos casos. |