Iglesia de Coquimbo Parte Alta participó
activamente en ayuda a los damnificados del sur
Elizabeth Ortega
Corresponsal
El día martes 9 de marzo, salió un grupo
de hermanos encabezados por el pastor de la iglesia Asamblea
de Dios de la Parte Alta, José Luis Alvarado, con ayuda
de todas las iglesias de la cuarta región, rumbo hacia el
sur.
A la salida de Santiago, se reunieron
con un camión con contenedor y una camioneta más que llevaba
la ayuda recolectada en las iglesias de la región metropolitana
y en La Ligua, además de un grupo de jóvenes de la iglesia
de Santiago, que fueron a ayudar en lo que Dios les enviara,
ya sea remover escombros, entregar la ayuda, y obviamente,
entregar una palabra de aliento a las personas que se encuentran
pasando malos momentos en el sur de nuestro país.
Esta ayuda consistía en víveres, agua,
implementos de aseo personal, tanto de adulto como de niños,
ropas y colchonetas y ropa de cama, con el fin de ayudar
en algo a los hermanos que fueron damnificados por esa catástrofe.
La entrega
Se comenzó repartiendo la ayuda en la
zona de Talca. Allí se dejó una parte de lo que se llevaba
para ser repartida a los hermanos de la iglesia de ese lugar
que fueron más afectados. En ese lugar, también los jóvenes
pudieron ayudar a una persona que intentaba sacar sus muebles
de debajo de los escombros, la cual quedó muy agradecida
y prometió ir a dar las gracias a la iglesia el día domingo
siguiente.
El segundo lugar, fue Parral. Esa comuna
fue una de los más afectadas que pudimos ver. Sus construcciones,
la gran mayoría de adobe, estaban prácticamente todas en
el suelo, y las que no, tenían orden de demolición por el
riesgo que significaba para sus propios habitantes. El panorama
en este sector era desolador, pues las personas reflejaban
en sus rostros la tristeza, angustia y desesperación de
perder de un día para otro, todo lo que por tanto tiempo
habían luchado: su hogar, su tranquilidad y el techo que
los cobijó por tanto tiempo.
También encontramos a muchos habitantes
que se estaban en malas condiciones de salud y por no existir
un hospital al cual recurrir, su calidad de vida empeoraba
cada día más. Los más vulnerables eran las personas de la
tercera edad y los niños,
Luego, la caravana, que estaba compuesta
por cuatro vehículos, se dirigió a San Carlos, donde se
pudo ir a visitar a varias personas y lugares que habían
sido afectados. Se repartió la ayuda en los lugares con
mayor necesidad, incluyendo un hogar de ancianos que había
quedado en el suelo y quienes debieron ser trasladados a
un gimnasio techado cerca de esa zona.
Después viajamos a Chillán Viejo, donde
se dejó ayuda para ser repartida a lugares más alejados.
Finalmente, llegamos a Talcahuano, en
donde se dejó la ayuda en cuatro lugares distintos, Las
Higueras, San Pedro de la Paz, Hualqui y el Cerro La Gloria.
La travesía no estuvo exenta de inconvenientes,
pero gracias a Dios se pudo lograr el fin principal que
se esperaba, que fue entregar un poco de ayuda material
a todos los damnificados, pero sobre todo, la Palabra de
Dios y las buenas nuevas que Cristo tiene para todo su pueblo
y los que pronto lo serán.
Damos gracias a todos los hermanos que
hicieron posible esto, tanto por sus ayudas materiales,
ofrendas, ayunos, oraciones, pero sobre todo damos gracias
a Dios por toda su protección, cuidado y sabemos que Él
multiplicará esta ayuda para que sobreabunde, y pronto veamos
a nuestro Chile de nuevo como ese país feliz y ahora alabando
todos juntos a nuestro Dios.
