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Pastor de San Pedro de la Paz agradece ayuda y visita que hicieron los pastores y hermanos de nuestras iglesias luego del terremoto y maremoto

Nota de la Redacción: Este sábado 27 de marzo, a un mes del terremoto y maremoto que azotó a gran parte de nuestro país, recibimos el siguiente correo del pastor Mauricio Bastías, desde la Octava Región.

Deseo expresar mi más profunda gratitud, a la iglesia-país por su amplia generosidad y amor, manifestado por medio de la ayuda que nos hicieron llegar a las congregaciones que fuimos afectadas por esta catástrofe natural; también por su intercesión permanente a favor nuestro y de toda la nación.

Pastor Mauricio Bastías y su esposa, Marcia Paredes, agradecieron la ayuda y la visita de los pastores y hermanos que llevaron víveres y palabras de aliento a los damnificados.

Sin duda que represento el sentir de muchos consiervos y hermanos que fueron bendecidos por esta muestra de fraternidad.

Vuestra ayuda no sólo mitigó la necesidad de quienes la recibimos directamente, sino que hubo otras localidades que fueron apoyadas, aunque allí no teníamos congregaciones de las nuestras, pero todos sabemos que eso no tiene ninguna importancia, pues lo fundamental era ayudar y ser un aporte.

Pero no es sólo la ayuda material que agradecemos, sino también el acompañamiento de cada uno de los pastores y hermanos que trajeron la ayuda y no solamente eso, sino que también dieron de su tiempo, fuerza, palabras de ánimo, fe y, por supuesto, sus oraciones.

Esto adquiere mayor valor cuando pensamos que dejaron familias, seguridad y quehaceres pastorales en sus propias iglesias. En esto hay una señal notable de generosidad al venir y dar parte de su labor pastoral a lugares donde hay sufrimiento.

Digo esto, porque todo se podría haber canalizado de una manera distinta, sin embargo, quisieron estar confirmando así que hay que estar con el que llora y sufre. Esto nos indica que no se es pastor sólo de una congregación en particular, sino del Cuerpo de Cristo.

Estamos seguros que se dieron a sí mismos y al Señor y lo que han sembrado con tanto amor Él sabrá retribuirlo extraordinariamente. Finalmente a veces las palabras no son suficientes.

Les amamos,

Mauricio Bastías y familia
Pastor