Iglesia de Temuco terminó el año
2009 con Culto de Acción de Gracias
David Rival Aguilar
Corresponsal
El martes 29 de diciembre se celebró el último
culto del año 2009. Fue una reunión de Acción de Gracias
que estuvo particularmente marcada por la presentación de
numerosos hermanos que, en forma especial, dieron gracias
al Señor, ya sea cantando, compartiendo versículos bíblicos
y con palabras de agradecimiento a Dios Señor por el año
que se iba.

Se vivieron momentos muy alegres al ver cantar
a hermanos que no acostumbran a hacerlo y también instantes
de tristeza, al recordar a nuestra hermana Silvia Aguilar,
que recién hace dos meses partió a la presencia del Señor,
y quien fue recordada por las palabras de su esposo, el
hermano Luis Rival. Sus palabras fueron de agradecimiento
al Señor, a pesar de lo duro que ha sido ver partir a su
compañera.
Las palabras de nuestro pastor, Polo Vera,
fueron de reflexión y motivación a la iglesia a buscar más
de Dios, a consagrarse y santificarse, para entregar lo
mejor de nuestras vidas al Señor en este nuevo año 2010.
Campaña evangelística de la iglesia temuquense
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| Pastor Marcelo Cárdenas. |
Durante los días 18 al 20 de diciembre, la
iglesia Asamblea de Dios Autónoma de Temuco comenzó con
un desafío de esos que no tenemos muy a menudo. De esta
forma, con la participación del pastor Marcelo Cárdenas
de la ciudad de Quillota, se dio inicio a esta cruzada llena
de expectativas.
Desde el primer día y minuto se pudo sentir
la presencia de Dios, e inevitablemente nadie quedó indiferente
a un mover del Espíritu Santo durante los tres días de actividades.
Las predicaciones fueron concluyentes: compromiso,
disposición, entrega total, rendición y obediencia.
Entregamos nuestro apoyo a nuestro siervo y
esposa por sus palabras que calaron hondo en la congregación
e hicieron surgir el compromiso de levantar las manos de
estos hermanos cuando sus fuerzas estén escaseando.
El resultado fue más de lo esperado, pues el
Espíritu Santo provocó el nacimiento de nuevos hermanos,
también logró el retorno de otros y, por sobre todo, se
generó un compromiso genuino de la congregación con el Señor.
