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La obra en Palmira, Argentina, cumple cinco años a cargo del pastor y misionero Jorge Núñez y su esposa Valeska Bravo

>> En su visita a Chile, con motivo de la Conferencia de Pastores, nuestro hermano recuerda sus inicios y los desafíos que enfrenta esta naciente congregación radicada en una localidad de Mendoza.
>> Ha vivido muchas veces sólo de la fe, aunque ahora tiene un poco más de apoyo financiero y espiritual.
>> Durante febrero serán visitados por hermanos de la iglesia de La Ligua, de donde depende.

Hermógenes Carril Torres

Durante 20 años trabajó en Chile como pintor en una empresa constructora. Hace unos 10, luego de prepararse fue enviado por la iglesia Asamblea de Dios Autónoma de Viña del Mar (Nueva Aurora) a Argentina para abrir una obra y el próximo 31 de enero se cumplirán cinco años de la primera reunión que realizó en su casa, en la localidad de Palmira, en la provincia de Mendoza.

Él es Jorge Andrés Núñez Hidalgo (39), presbítero de la iglesia de La Ligua, desde el 13 de noviembre de 2011, y pastor en la iglesia en Palmira, Argentina, desde sus inicios. Casado con Valeska Daniela Bravo Carvizo (34), tienen dos hijos: Daniela (11) y David (3).

Sobre esto último agrega que "gracias a él (David), que tiene la nacionalidad argentina, la familia tiene la radicación y tenemos nuestros papeles, en la actualidad".

-¿Cómo surge esa iniciativa?
-Nació primero del corazón de Dios, por lo menos hace 10 años. Yo estaba en la Asamblea de Dios Autónoma de Nueva Aurora, en Viña del Mar, y fui enviado a Argentina después de haberme preparado durante algún tiempo. Desde los 25 años que estoy en el Asamblea de Dios Autónoma de Viña del Mar. Cuando llegué a la Argentina, estuve allá durante un tiempo con mi familia, llegamos solos, enviados por la iglesia.

Esta iniciativa germinó gracias a unas Misiones que hicimos en Argentina entre los años 2000 al 2006, y todos los años íbamos a ese sector. Así brotó en nuestro corazón el deseo de servir a Dios con mi esposa y mi hija. Fue algo unánime, sentimos el llamado y después de prepararnos partimos en 2007.

Llegamos el 12 de enero a ese lugar con cierta cantidad de dinero, tres bolsos, y nada más. Sin ninguna otra cosa, solamente creyendo en Dios y en su llamado.

Allí nos recibió una familia en el lugar. Nos dijeron que había una casa para alquilar, pero no estaba la casa, y quedamos en ese momento sin nada, en la calle, pero siempre Dios pone a alguien. Así es que estuvimos con una familia durante una semana hasta que conseguimos la casa, y el 31 de enero de 2007 hicimos nuestra primera reunión en nuestro hogar con esa familia.

Desde ese día a la fecha han pasado muchas cosas y hoy, en la actualidad, después de toda la experiencia que hemos tenido en el lugar, la experiencia en Dios, de poder usar nuestra fe para vivir, se dieron algunas cosas que nunca están en los planes de uno cuando se sale, pero sabemos que Dios nos prueba. Prueba nuestra fe, nuestra integridad, nuestra confianza. Hemos permanecido, aunque hemos tenido altos y bajos.

El matrimonio de los hermanos misioneros Valeska Bravo y Jorge Andrés Núñez. (Foto tomada de http://iglesiagentedefepalmira.blogspot.com)

En la actualidad, tenemos una iglesia de como 18 personas estables, y algunos simpatizantes que van de vez en cuando. Yo les digo mis estrellas fugaces, porque cuando van a la iglesia yo tengo que pedir un deseo (ríe), y hay gente que va esporádicamente también y son oyentes y están ahí. Siempre están buscándonos para ayudarles, y tenemos 26 personas adultas en total.

También tenemos una iglesia para niños, donde hacemos reuniones paralelas con la iglesia para adultos. Tenemos un equipo de la iglesia para niños que está liderado por mi esposa con dos hermanas jóvenes de la iglesia, una de 16 años y otra de 22, que están trabajando con ella y tenemos como 22 niños de entre 3 y 12 años.

Palmira es una localidad que está a unos 35 a 40 kilómetros hacia el este desde la ciudad capital de Mendoza, yendo hacia Buenos Aires, y el bus se demora como 30 minutos desde Mendoza. Es como una comuna de una ciudad, que es San Martín. En este momento, Palmira se quiere independizar de San Marín. Quiere tener su alcalde y todo su gobierno, le falta solamente el hospital que ya lo están construyeron y ya podría postular a ser capital. Es un pueblo, pero tiene más de 40 mil personas.

La familia: David, Jorge, Valeska y Daniela. (Foto tomada de su blog).

Lo difícil

-¿Cuál son los desafíos como iglesia en Palmira?
-Ahora, nosotros estamos trabajando, ya no con la iglesia de Viña del Mar, sino con la iglesia Asamblea de Dios Autónoma de La Ligua, del pastor Mauricio Torres, que ahora él es mi pastor junto a su esposa, y estamos trabajando con otro pastor que es el pastor José Parra.

En el verano de 2012 van a viajar del 1 al 8 de febrero más de 35 personas a la ciudad con todo un equipo de logística donde van a llevar cocineros, predicadores, jóvenes y vamos a hacer un impacto evangelístico en toda la ciudad, trabajando con el Consejo de Pastores de Palmira, que funciona en el local donde yo estoy haciendo las reuniones. Ahí funciona el Consejo Pastoral con su presidente y vamos a trabajar con todas las iglesias de Palmira.

-¿Cuál es el gran reto en esa ciudad?
-Palmira tiene la más alta tasa de delincuencia, de tráfico de drogas y de sida en comparación con Buenos Aires, incluso en la cantidad de gente hay más, incluso está comparado con Nueva York. Palmira tiene un pasado terrible en esta área.

Es difícil predicar, ya que es sabido que en Argentina, entre el 5% y el 9% solamente es de la iglesia evangélica (en Chile es poco más del 16%). Es un país muy católico y nuestro desafío en este momento junto con el Consejo Pastoral, que no lleva más de seis meses de funcionamiento y que está compuesto por 20 pastores, es hacer evangelismo masivo en la ciudad, de diferentes formas y estrategias que Dios nos vaya dando para ir captando gente para las iglesias.

No estamos hablando de una denominación en la ciudad en este momento, sino de una iglesia que va a trabajar junta y que la gente decida en el lugar que va a estar.

-¿Cómo se llama la iglesia suya?
-Se llama "Gente de Fe" de la iglesia Asamblea de Dios Autónoma, misión sueca. Estamos en el centro de Palmira, somos una de las tres iglesias que está en el centro, estamos a dos cuadras del centro comercial y por la calle que estamos nosotros pasa mucha gente, que viene de la periferia. A ese lugar, yo creo que Dios nos ha llevado. Empezamos en mi casa, donde alquilaba, y hoy estamos en el centro de Palmira, este es el cuarto local que hemos tenido. Estamos trabajando en un colegio evangélico cristiano de primero a séptimo grado. Ahí yo les estoy ayudando a los pastores de ese lugar como en una capellanía en el colegio y también vivo en el lugar y alquilo mi casa allí y arriendo el salón del colegio para hacer las reuniones.

La fe

-¿Cómo se sostiene usted?
-De fe…, de fe, y ahora estuve un buen tiempo solo, allá. Ahora tenemos la ayuda de la iglesia de La Ligua, que nos está apoyando en todos los desafíos que estamos teniendo en este tiempo. Ellos son los que nos están sosteniendo tanto espiritualmente como también en la parte económica.

Argentina es un país complicado en su economía por la inflación. El país, un día puede estar muy bien, económicamente, y al otro día se le cae todo el asunto, entonces, hoy el kilo de papas puede estar a 5 pesos argentinos, y mañana a 15, es algo inestable. Además, hay mucha cesantía, mucha pobreza. Allá aún se ve muy marcada la gente muy pobre de la gente que tiene mucho dinero.

-¿Usted tiene alguna profesión u oficio?
-Acá en Chile, trabajé durante 20 años en la construcción como pintor, y ese oficio, así como el que tenía Pablo, me ha ayudado también en Argentina en algunos momentos para sostenerme, para poder seguir en el Ministerio. No he querido tener un trabajo estable porque me quitaría mucho tiempo del Ministerio. La gente demanda mucho, así es que cuando hay algún "pololito" o alguna cosa, la hago.

En este momento estaba haciendo un trabajo antes de venir, y tuve que avisar a las personas que me habían contratado y ya a la vuelta lo retomo, ya que es un trabajo de 45 días y así me voy manejando. Incluso algunas personas les piden algunos trabajos a miembros de la iglesia, y ellos me las traspasan para que yo las haga y ahí me voy manteniendo y sosteniendo.

También, en el sostenimiento ha sido muy fundamental mi familia, por parte mía, pues mi madre, mi hermano, mi hermana, y una tía, a pesar de no ser cristianos, de no caminar en la senda que nosotros tenemos, nos han apoyado también económicamente para poder sostener el Ministerio, lo han entendido así y ellos han ayudado también a que esto pueda seguir corriendo y siempre están ocupándose de nosotros.

La importancia de la enseñanza

Esta entrevista la hicimos en la Parcela "El Boldo" de Pichidegua, mientras se desarrollaba la Conferencia de Pastores en diciembre pasado, por eso, el pastor Núñez afirma al terminar la entrevista que "esta es mi primera Conferencia, es primera vez que vengo. Pedimos oración y apoyo en el área espiritual, y ya hemos invitado al hermano Samuel Gustafsson para que esté con su hijo en marzo próximo, allá. Necesitamos que nos visiten para la enseñanza, y podamos tener comunión juntos, así como la he tenido durante todo este tiempo, con el pastor Mauricio Torres.

Agrega que "fui compañero de curso de su esposa, Silvia Cortés, en el Liceo Comercial, así es que nos conocemos de bastante chicos y por ahí también llegó el contacto a través de la hermana de ella, porque estuvimos en la misma congregación en Nueva Aurora, la familia Salinas Cortés, que ahora está en Villa Dulce, congregándose con el pastor Daniel Riveros".

"Ellos me conocían y ahora vuelvo a ser parte de la Asamblea de Dios Autónoma, de donde nunca me fui, porque siempre he sido una persona que ha pertenecido a esta congregación", puntualiza.

Añade que fue enviado de la Asamblea en Nueva Aurora, "pero ahora existe algo más formal y estoy contento de poder trabajar junto a todos los pastores y conocer a los pastores de Chile, pues prácticamente conocía a un par, y ahora poder estar compartiendo aquí (en la Conferencia de Pastores en Pichidegua) para mí es una felicidad. Mi esposa también está contenta de esto".

Sobre los desafíos venideros subraya que "estamos más tranquilos, sabiendo que tenemos una buena cobertura y que podemos trabajar en paz, en tranquilidad, y que hay gente detrás de uno. Aquí en la Tierra sabemos que Dios siempre nos está apoyando, hemos visto la mano de Dios, pero también es bueno tener compañeros de milicia, compañeros que estén con uno para poder seguir el Ministerio".

Reflexiona que "a veces uno se cansa y es bueno estar en estas reuniones para poder ser alimentado y poder volver fresco nuevamente para poder seguir con el año que se viene".