..:: noticias
 
 

Casi 60 niños participaron del Campamento de Niños 2011 en "El Rosal"

Ana María Pastén
Corresponsal

Como ya es tradicional en época de verano, los niños de entre 7 y 12 años se dieron cita en "El Rosal", cerca de Chillán, para disfrutar de un nuevo campamento. La actividad se llevó a cabo entre el 21 y 28 de enero y congregó aproximadamente a 56 niños y 24 adultos, entre profesores, músicos y encargadas de la alimentación.

Las iglesias representadas fueron las de San Nicolás, Quinchamalí, Concepción, Chillán, Chillán Viejo y este año, por primera vez, Cabrero.

Actividades

Para cada momento del día hubo una actividad específica que realizar. Es así como en la mañana se estudió la Palabra de Dios a través de cinco clases organizadas de acuerdo a las edades de los alumnos.

Luego de un recreo de 15 minutos, los niños fueron organizados en tres talleres: manualidades, coreografía y teatro, los cuales fueron elegidos previamente por cada participante de acuerdo a sus intereses.

Taller de manualidades.
Taller de danza.
Taller de teatro.

Después del almuerzo, el grupo se dividía en tres alianzas, roja, azul y amarilla, en las que realizaban distintas pruebas para obtener el anhelado primer lugar. Una vez cumplidas las tareas que el monitor, el hermano Amilcar Concha de Concepción, les encomendaba por alianza, disfrutaban de un refrescante baño en el río.

La última actividad de cada jornada, luego de un día muy intenso, congregaba a todos los asistentes en el culto vespertino para alabar a Dios y escuchar su Palabra por parte de diferentes expositores.

Lema

El lema de este campamento fue "Hoy decido seguir a Jesús " y se desarrolló en cada una de las clases a través del estudio de la vida de Ruth, enfatizando el hecho que Jesús, nuestro Redentor, está preparando un lugar para nosotros, así como Dios preparó un lugar para Ruth.

La directora

La directora del campamento, la hermana Susana Figueroa, nos compartió su experiencia respecto a esta actividad , la que lleva a su cargo desde hace siete años y cuya preparación comienza en noviembre con reuniones de coordinación de todo el equipo de trabajo, es decir, profesores, músicos y encargadas de la alimentación.

Susana recalca la buena y entusiasta participación de los niños, la sana convivencia, sin rivalidades, a pesar de las competencias por alianza. Nos cuenta, también, que este año han debido enfrentar un nuevo desafío con respecto a la alimentación de los campamentistas.

Cada año, la iglesia de Chillán, anfitriona de este evento, recibía el importante aporte de la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb), sin embargo, este año, por razones de fuerza mayor, no se contó con esta ayuda, por lo que la iglesia debió financiar esta actividad. Ante esto, Susana agradece a Dios por haber suplido todas las necesidades al respecto, permitiéndoles, además, un tiempo especial al compartir todos juntos a la hora de las comidas, niños y adultos, lo que antes no era posible, puesto que la Junaeb sólo financiaba a los alumnos, debiendo prepararse los alimentos en forma independiente para los profesores y todos los adultos responsables del campamento. Susana agradeció, también a la entidad gubernamental por todos los años que se contó con su ayuda.

Las tías Carolina y Saida estuvieron encargadas de la cocina.

La directora reconoció, también, la importante labor que realiza cada uno de los miembros del equipo de trabajo, no importando la labor específica que deben cumplir dentro del campamento, " todos están al servicio de todo lo que debe hacerse".

Los profesores

Recogimos algunas impresiones de profesores y alumnos. He aquí, lo que ellos nos dijeron respecto a su participación del Campamento de Niños.

Jimena Parra, de Cabrero, profesora de la clase de niños de 12 años. Es la primera vez que participa del Campamento junto a ocho niños. "Bonita experiencia, se ve comunión con los demás, y no se siente el cansancio", afirmó.

Clase de niños de 9 años. Clase de niños de 10 años.
Clase de niños de 11 años. Clase de niños de 12 años.

Estela Irribarra, miembro de la iglesia en San Nicolás, nos cuenta que es su segundo campamento. "Buen ambiente entre todos, trabajo más personalizado, cultos bendecidos, los niños han experimentado la presencia del Espíritu Santo", nos relató.

Por otra parte, Gladys García, de Quinchamalí, profesora de la clase de niños de diez años, dice que es una experiencia que le permite crecer espiritualmente, además de compartir parte de su vida, recuperar la alegría de las cosas pequeñas que se van dejando atrás, volver a vivir la niñez a través del cariño de los niños, demostrado en los abrazos recibidos a la llegada de cada nuevo encuentro.

Mariluz Montecino, profesora de la clase de niños de once años, pertenece a la iglesia en Chillán Viejo y nos cuenta que es su cuarto campamento. Nos comenta que "es una muy buena experiencia, los niños han tomado un compromiso por Jesús (tres niños), se les ve entusiasmados, disfrutan de los cultos, están felices". Agrega además que es hermoso poder enseñar a los niños, verlos adorar a Dios, esperar todo el año para participar de esta experiencia.

Marcia Torres, miembro de la iglesia en Concepción, lleva siete años participando como profesora en esta actividad. Consultada sobre la razón que la motiva a volver cada año, responde: "El compromiso y el llamado para trabajar con los niños, eso da las fuerzas para volver cada año, el amor por los niños, verlos crecer, madurar; es reconfortante verlos volver cada año más grandes y que toman su decisión por Cristo. Algunos niños vienen con mucha carga emocional, aquí reciben cariño, atención y reciben enseñanza de acuerdo a su edad", concluyó.

Rocío Arteaga es una joven miembro de la iglesia en Chillán y ésta es la segunda vez que participa como profesora del Campamento, además de monitora del taller de coreografía. Nos dice que se siente feliz de poder bendecir con aquello que le gusta hacer y sobre todo el poder trabajar con niños, aflora lo niña que lleva dentro. Además, le ayuda a ir creciendo como hija de Dios.

Los niños

Diego Pino es un jovencito que proviene de Concepción. Nos dice que es entretenido, bueno para los niños, aprenden de Dios y a distinguir lo bueno de lo malo, lo que les lleva a tomar buenas decisiones en la vida. Lo recomienda a los demás niños que aún no se atreven a vivir esta experiencia. "Aquí se viene a entretener, los niños no se aburren, se reencuentran con amigos de años anteriores y hacen nuevos amigos", nos contó. Además, invita a los niños que vengan, "van estar bien, la comida es rica y van a tener un encuentro directo con Dios", agregó.

Valeska solía asistir a la iglesia en Cabrero, junto a su abuelita, pero fue aquí en el Campamento, en uno de los cultos que aceptó al Señor como su Salvador. Nos cuenta que aquí ha comenzado su relación con Dios, y le está conociendo.

Nicolás Opazo, también de Cabrero, dice: "Lo he pasado muy bien, he aprendido más de Dios, he aprendido más canciones, coreografías y he hecho más amigos; ricas comidas, no hay quejas ".

Javiera Rivas, diez años de Chillán, quien participa por primera vez, nos cuenta lo siguiente: "Es súper entretenido, mejor de lo que esperaba, no tenía idea de las competencias por alianza y las encuentro muy divertidas, no he extrañado a mi familia, quiero seguir viniendo".

Valentina Matus, Débora y Bárbara Opazo, de la iglesia en Chillán, nos comentan que quisieran que el campamento no tuviera límite de edad, para seguir asistiendo, ya que es muy entretenido, además desearían que durara más días.

Noche de clausura

La noche del jueves 27 se llevó a cabo el culto de clausura. Parte de los profesores y músicos abrieron dicha actividad con una puesta en escena de primer nivel. A través de una obra producida con mucha creatividad e ingenio, el grupo caracterizó a una tribu hambrienta y sedienta, puesto que sus dioses eran alimentos y como dioses no podían comerlos, pero es alcanzada por el evangelio con la llegada de dos misioneros norteamericanos, quieren les presentan al Dios verdadero. La tribu, a pesar de la barrera del idioma, logra comprender el mensaje de salvación y se convierte a Dios, dejando de lado el paganismo.

El taller de coreografía presentó un muy buen trabajo por parte de las niñas que participaron en éste, apoyadas en todo momento por las tías monitoras, Rocío Arteaga y Mariluz Montecino.

El culto, fuera de lo convencional, estuvo marcado por cánticos y alabanza a Dios con dinámicas coreografías. Cada alianza debió presentar su reina y "rey feo", versículo bíblico aprendido por la pareja, y su nombre respectivo.

Una vez finalizado el culto, todos los participantes disfrutaron de una deliciosa torta preparada por las tías cocineras.

El día viernes 28, niños, profesores y todos quienes trabajaron en este evento se despidieron felices por lo vivido en estos 7 días y con el deseo de volver a verse al año siguiente, si el Señor así lo permite.