De manera especial, Dios bendijo el trabajo
de Misiones en Río Negro
-La cifra final dice que 170 personas aceptaron
al Señor como su Salvador y que 200 niños conocieron a Jesús.
Cerca de 120 jóvenes
de las iglesias Asamblea de Dios Autónoma de Chile, desde
Iquique a Punta Arenas, trabajaron entre el 4 y el 9 de
febrero en las Misiones Juveniles que este año se realizaron
en Río Negro, Décima Región.
Esta es la cuarta
jornada anual de evangelización, que en esta oportunidad
estuvo dirigida por los pastores Leonardo Melo y Exequiel
Alfaro, y Pedro Maquehue, presbítero de dicho lugar. Las
reuniones se efectuaron en la Plaza de Armas y en las
dependencias del gimnasio del Liceo José Toribio Medina.
En el internado de este mismo establecimiento educacional
se alojaron los jóvenes misioneros.
En la última reunión
del sábado 9 de febrero, en la tarde, se dieron a conocer
las cifras de este trabajo: 170 personas aceptaron al
Señor como su Salvador, y en una iglesia donde no había
Escuela Dominical, 200 niños conocieron el amor de Jesús.
Luego de ese culto, comenzó el regreso de los jóvenes
misioneros.
Los de Santiago abordaron
un bus de dos pisos. El cansancio era evidente, pero también
era innegable el gozo, porque una vez más el Señor había
bendecido este trabajo conjunto de nuestras iglesias,
el cual es apoyado por el Fondo de Extensión, FE.
La reunión
Poco antes de las
11 de la mañana del domingo 10 de febrero llegó el bus
hasta el frontis del Templo Matta, en Santiago.
Durante
el culto, el pastor Leo Melo expresó los sentimientos
de los jóvenes misioneros al decir que “estamos súper
contentos y agradecidos de nuestro Dios por esta semana
intensa en Río Negro, en la iglesia en Río Negro, donde
fuimos invitados a hacer Misiones. Tienen que saber que
estamos súper cansados, estamos agotados de un viaje muy
largo, de una semana intensa, pero cuando planeamos este
viaje acordamos llegar hoy a reunión para poder compartir
con ustedes, y en alguna medida, retribuir toda la ayuda
y el apoyo que ustedes nos han dado, así es que con harta
gratitud estamos aquí en este culto para poder agradecerles
una vez más, hermanos, por toda la ayuda que nos dieron,
ofrendas, oraciones, apoyo específico, alimentos, así
es que muchas gracias, muchas gracias, y aunque estamos
cansados queremos bendecirles”.
Agregó que “estamos
súper, súper motivados, porque hemos descubierto que,
hermanos, el servicio al Señor es algo que nos llena de
honor, que nos puede situar en lugares espirituales que
sólo Cristo ha preparado para nosotros”.
Al aludir a las poleras
que todos vestían con la leyenda “Unidos para la Misión”,
expresó que “tienen que saber que este detalle llamó mucho
la atención a los habitantes de Río Negro. Aparte de que
nos veíamos ordenados, se notaba que nos estaban esperando
cuando hacíamos el puerta a puerta, el evangelismo casa
por casa”.
Lo diferente
Asimismo,
participó con un testimonio Valeria Neira, quien se refirió
al trabajo hacia la comunidad que se incluyó en estas
Misiones, y que en este caso fue arreglar una plaza en
una población de Río Negro, a solicitud de la municipalidad.
“Estamos súper contentos,
bastantes cansados, pero súper motivados con lo que hemos
podido hacer en Río Negro. A diferencia de Misiones pasadas,
este año se incluyó un área de ayuda social que fue de
harta bendición para la gente de allá. Llamamos harto
la atención, estuvimos trabajando en una plaza, estuvimos
paleando tierra todo el día con todo el sol acá, así es
que estamos con un bronceado perfecto, pero gracias al
Señor, porque por medio de nuestro trabajo también pudimos
predicar de una forma súper práctica”.
Los niños
A
cargo de la labor infantil estuvo Sujey Muñoz, quien les
relató a los hermanos que “cuando llegamos, el primer
día, las calles por donde pasábamos estaban vacías. No
era como acá en Santiago. Uno acá en Santiago pasa por
las poblaciones y están llenas de niños y va con batucadas
y los niños se juntan, allá uno iba y pasaba por las calles
y todas las ventanas cerradas y las puertas, y no había
niños, casi,…sólo los perros que andaban en la calle,
no más, pero nadie más”.
Añadió que “pensamos
que iba a ser un poco complicado, pero déjenme decir que
Dios de una forma milagrosa hizo que los niños, al escuchar
que íbamos pasando, ellos se asomaban, nos miraban con
una carita como de ternura y los animábamos a venir. Inmediatamente
llegaban, se animaban sus papás con una voluntad increíble
de dejarlos ir, aunque nos conocían un poco, porque estuvimos
en las radios, y además con todas nuestras identificaciones,
pero el Señor se pasó con los niños”.
La consolidación
El
pastor Pedro Maquehue dijo que Dios ha bendecido tremendamente
el trabajo de los chiquillos, ya que tenemos 170 personas
que han hecho la decisión por Cristo, más 200 niños que
han estado en las actividades infantiles. Así es que yo
les decía a los chiquillos que es un récord lo que han
hecho.
Sobre la consolidación
expresó que “con la gente joven estamos organizando un
equipo de trabajo que está compuesto por 12 personas más
o menos. Además de eso, hablamos con los pastores que
andan liderando aquí las Misiones y nos dijeron que es
probable que venga dos veces al año o más una delegación
de alrededor de 10 personas para ayudarnos en el trabajo
de consolidación y discipulado.
En todo caso, vamos
a tratar de hacer todo lo posible con los nuestros acá,
y no sólo contar con los que vengan de afuera, pero también
con todo el corazón, vamos a esperar de todas maneras
a los jóvenes que puedan ayudarnos”.
-¿Cuántos
miembros tiene la iglesia?
-Aquí en Río Negro son alrededor de 25 hermanos, pero
la iglesia se ha caracterizado por tener hermanos que
son antiguos y son muy enraizados, y eso ha hecho que
los jóvenes no se sientan muy cómodos, por lo mismo, ellos
no se integraron al programa de trabajo acá, pero sí hay
excepciones, porque hubo hermanas que estuvieron con nosotros,
tanto en la cocina como cuidándonos anímicamente y también
con sus oraciones.
El pastor Maquehue
reiteró sus agradecimientos al Señor, pero también dio
gracias al alcalde Arturo Andrade, que fue una persona
que ayudó a facilitar la labor de los misioneros en la
comuna.
Pastor Alfaro
"Al
concluir el trabajo misionero efectuado en Río Negro no
se puede dejar de exclamar ‘Gracias Señor’, ya que nos
has tenido por dignos de servir en tu obra”, expresó el
pastor Exequiel Alfaro al término del trabajo evangelístico.
Recordó que durante
la planificación “tuvimos algunos traspiés como la falta
de equipos de amplificación para Río Negro. Luego, que
no se pudiesen realizar las misiones en Ovalle me llevó
a preguntarme ¿qué pasa Señor?”
“Son variadas las
respuestas y supuestos que se pueden efectuar con respecto
a este hecho, pero al leer entre líneas el evento relatado
en los Hechos de los Apóstoles 16:6-10, es claro que la
voluntad de Dios era que sólo estuviésemos en Río Negro,
efectuando un trabajo en unidad y colaboración mutua de
todos los jóvenes representantes de diez ciudades del
país".
"Realmente los
cielos se abrieron, los medios de comunicación de la ciudad
publicitaron y trasmitieron el evento, el alcalde nos
visitó y felicitó por el trabajo, la ciudad misma se conmovió
ante la presencia del Señor y de estos 120 jóvenes que
llevaban el mensaje de la cruz”.
Puntualiza que “la
iglesia en Río Negro quedó tan agradecida que deseaban
que volviésemos el próximo año, es por ello que como iglesia
nacional debemos continuar y mejorar este trabajo de extensión
del Reino de Dios en nuestro Chile lindo”.