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Dios está demandando a obreros en estos últimos tiempos

>> El testimonio de tres jóvenes, dos señoritas y un muchacho, que fueron a las favelas en Río de Janeiro durante el verano.
>> El Señor les ha seguido hablando a las dos jóvenes, pues tienen un llamado misionero.
>> El tercer joven está en Arica siguiendo también el llamado del Señor.

Hermógenes Carril Torres

De izquierda a derecha, Rosa Carrasco, Aldo Marconi y Andrea Torres, jóvenes que están viviendo en primera persona el llamado del Señor a su obra.

Rosa y Andrea son dos jóvenes de la iglesia Asamblea de Dios Autónoma de San Nicolás, cuyo pastor es el hermano Claudio Andrade.

Tienen varias cosas en común: ambas son profesoras de educación básica, ambas son profesoras de la Escuela Dominical, ambas son solteras, pero lo más importante es que ambas tienen el llamamiento del Señor para proclamar el evangelio y lo han encauzado de una forma muy decidida.

Durante el verano estuvieron tres semanas y media trabajando en la Favela Padre Miguel, en Río de Janeiro, como parte del Proyecto Brasil del movimiento evangélico internacional e interdenominacional conocido como Juventud con una Misión (Jucum).

Rosa Carrasco Mendoza (24) dice en forma categórica que el trabajo "fue muy gratificante y superó todas las expectativas. Dios trató en todas las áreas y pudimos ver lo que nunca habíamos pensado ver, o al menos no en lo personal".

Sobre el trabajo señala que "el trabajo-fuerza ahí es con los niños, se trabaja con niños de la comunidad y de otras iglesias, las cuales pudimos visitar. Lo interesante de esto es que no solamente están los niños de la iglesia, porque como saben que van chilenos es un atractivo para ellos, entonces empiezan a llegar de otras favelas y se empiezan a invitar y es el gancho para que se pueda seguir el trabajo".

Relata que participó en 2008 de un Campamento Impacto de Jucum. Allí había un amigo que era el encargado del proyecto Brasil, quien le conversó el tema y Dios, de forma personal, puso este deseo de estar allá, así es que dos años después pudo ir.

La situación de las favelas en Río de Janeiro es muy complicada por la pobreza, la delincuencia y el tráfico de droga, lo que hace necesaria una labor constante. Por eso, Rosa explica que va un equipo en el verano y otro en las vacaciones de invierno, "pero después siempre queda un grupo trabajando durante todo el año. Se arrienda una casa en la comunidad y van llegando nuevas personas".

-¿En qué lugar se establece el grupo de trabajo?
-Todos los años se van cambiando. Se mantiene contacto con muchas iglesias y este año tuvimos la bendición de que una iglesia, Avivamiento Bíblico, nos abrió las puertas, ahí mismo en la comunidad, al frente. Entonces nos separaba solamente una calle, estábamos prácticamente viviendo en la favela.

-¿Y las actividades eran todo el día?
-El trabajo se va organizando con las distintas iglesias. Por ejemplo, un día lunes se trabaja en la comunidad con los niños, el día martes se va a tal iglesia, el día miércoles se va a un hogar de niños, y así es toda la organización. Durante la semana hay días fijos donde se trabaja con ciertos lugares.

-Alguna reflexión luego de haber trabajo en ese lugar.
-Todo lo que uno pueda hacer es poco y este es un trabajo constante. Hay tanta necesidad no solamente en Brasil, sino en el mundo, en las personas, que no podemos quedarnos así, el tiempo se acerca y nosotros no podemos quedarnos así, tranquilos.

-¿Qué haces en la iglesia de San Nicolás?
-Trabajamos en la Escuela Dominical con los niños, trabajo en el cual Dios nos demanda bastante esfuerzo, porque no es algo fácil, y Dios, de alguna forma nos prepara en esa área para poder hacer lo que hicimos allá en Brasil, que es el trabajo con niños.

-¿En lo secular, durante la semana?
-Soy profesora de matemáticas, hago clases en la Escuela "Sergio Martín Álamos", a los quintos y a los sextos básicos.

El llamado más cerca

Andrea Torres Torres (31) ha ido más lejos en seguir su llamado a trabajar en la obra, porque durante el Impacto de Jucum en enero pasado y su participación en el trabajo en la favela Padre Miguel, "el Señor me dio una palabra para disponer mi vida a Dios en lo que es renuncia y me hicieron la invitación a venirme a la Escuela de Discipulado y Entrenamiento (EDE) de Jucum para septiembre".

Ella es profesora de Educación Básica, pero trabaja en la Unidad Técnica de la Escuela "Sergio Martín Álamos".

"Yo tenía la idea de venirme ese mes, considerando que de septiembre a febrero me venía a la Escuela, pero Dios comenzó a amonestar mucho mi corazón y a acelerar este proceso. Hubo varias situaciones personales que viví en la iglesia, donde Dios empezó a hablar y a acelerar esto. Mandé una carta a Jucum y entré a la EDE en junio pasado. Eso significó tener que pedir un permiso en el trabajo, dejarlo por estos meses sin goce de sueldo y empecé a orar, y Dios me dio una palabra y la palabra es con la cual Jucum en junio iba a trabajar. Era la misma que el Señor me había entregado a fines del año pasado (2009), que está ahí en Lucas 4:18, 'el Espíritu del Señor está sobre mí… y me ha enviado Dios…, entonces dije ya, Señor esto es…'", añade.

-O sea, difícil arrancar…
-No podía arrancar. Era Dios hablando claramente y era tomar la decisión, así es que conversé con mi familia, empezamos a orar también, conversé con el pastor de la iglesia, con el grupo con el cual trabajamos en la iglesia y empezamos a orar y ya no había escapatoria. Cuando Dios habla al corazón y uno está dispuesto a escuchar su voz tiene dos opciones: o darte la media vuelta y no ir y seguir en lo que uno está, que es una posibilidad que Dios también permite, porque uno tiene la opción de elegir, o aceptar este desafío de parte del Señor. Y fue así como tomé la decisión y Dios comenzó a hacer todo muy rápido, me dieron los permisos en el trabajo, tuve el apoyo de todas las personas a las que le había pedido oración y estoy desde el 14 de junio en la Escuela.

-¿Son clases todos los días con internado?
-Sí, con internado. Uno se interna por cinco meses, es una Escuela cuyo propósito es conocer a Dios para darlo a conocer como es el lema que ellos tienen y es un proceso y tiempo en el cual Dios trata mucho con el carácter. Es un tiempo de conocer a Dios, de experimentarlo en mayor intimidad, hay una rendición, una renuncia y un propósito, propósito de Dios en la vida de uno, y en eso he estado. Son clases todos los días de lunes a viernes. El día comienza a las 06.30 horas. Hay un horario bien estructurado hasta las 10 de la noche, en que tenemos que acostarnos. Incluye trabajo práctico, clases prácticas, minicruzadas. Hasta la fecha hemos ido a dos minicruzadas en una iglesia en la comuna de La Florida por una semana. Estuvimos también en una iglesia en Maipú por una semana.

-¿Qué trabajo se hace en las minicruzadas?
-Nosotros vamos dispuestos a lo que la iglesia nos pida. Vamos a apoyar a las iglesias, y en algunos casos hemos ido a hacer un trabajo con niños en una Escuela Bíblica de vacaciones, lo que hicimos en la iglesia en Maipú, y también trabajo de visita a hogares, a hermanos que han estado alejados, visitas a los enfermos, participación con jóvenes, apoyo en construcción de iglesias. Es bien amplia la labor que se realiza.

-¿Cuántas personas son?
-En la Escuela en la que estoy participando somos siete jóvenes, dos extranjeras y los demás, chilenos y el equipo de liderazgo son aproximadamente siete a ocho personas también.

-¿Cómo se costean los gastos?
-En general, por lo que yo he podido conocer de las personas que viven ahí, que son misioneros, se sostienen por el apoyo de iglesias, ofrendas, aportes de hermanos y hermanas y algunos trabajos que realizan ellos en forma personal para levantar finanzas. Nosotros, como estudiantes, de igual manera, se nos motiva mucho a hacer lo posible para que Dios haga lo imposible, y en esto está la dependencia económica de Dios, de poder confiar en que Él va a proveer, de conocer a Dios como proveedor, pero también de lo que esté a la mano hacer, hacerlo. Algunos jóvenes reciben apoyo de iglesias, otros están recibiendo de familiares, de amigos o levantando finanzas ahí mismo en Jucum. Por ejemplo, este fin de semana (sábado 14 de agosto) tenemos un café-concert para levantar finanzas. Jucum nos presta las dependencias, desde las cinco de la tarde hasta las 10 de la noche y vamos a tener actividades y alimentos para vender y todo ese tipo de cosas.

La sede de Jucum Santiago está en Camino Lonquén, a la altura del 11.500, en el Fundo Cuatro Álamos, parcela 2 C.

 

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