..:: noticias
 
 

"No todo fue lucha en las Misiones 2009 de Coyhaique, ya que también vimos la mano del Señor"

Comentario del pastor Exequiel Alfaro

Al escribir con respecto al trabajo misionero 2009 en Coyhaique, no puedo comenzar de otra manera sino dando gracias al Señor por permitirnos ser parte de su plan para alcanzar a los perdidos y participar de la cosecha.

A diferencia de otros años, este trabajo se caracterizó por la gran oposición que tuvimos desde un comienzo. Por mencionar algunas cosas no habituales: El templo de la iglesia fue marcado al parecer por personas que practican el satanismo; el clima declinó y tuvimos lluvias los primeros días; gran cantidad de misioneros enfermos lo que disminuyó la capacidad operativa para realizar la labor. En fin, ya lo dijo el salmista "Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas". Salmos 126:6.

Pero no todo fue lucha, también vimos la mano del Señor abriéndonos puertas. Milagrosamente, Dios nos proveyó para el traslado de los equipos, la alimentación y hospedaje; esto último, en un comienzo nos costaba $ 1.500.000, pero en definitiva el alcalde de la ciudad solo cobrará el valor de la luz y el agua, por ello gracias a Dios.

El trabajo del presente año agregó algunas tareas nuevas como fueron las clínicas musicales y talleres de teatro, los cuales generaron que el último día en el teatro de la ciudad se congregaran unas 400 personas, la mayoría no de la iglesia, puesto que los jóvenes de Coyhaique mostrarían lo aprendido en música y teatro.

Fue impresionante ver a los misioneros bajo la lluvia, animados y prestos a entregar el mensaje a la población (para los patagones la lluvia no es problema), que se encontraba en la plaza de la ciudad. Los niños con o sin agua llegaban cada mañana para participar de la Zona de Niños. Fueron unos 250 más o menos los que pudimos atender durante las seis jornadas evangelizadoras. Por las tardes, las encuestas casa a casa y la evangelización por la noche en la plaza nos permitieron realizar unos 130 contactos, con personas de la ciudad que esperamos lleguen a ser parte del Cuerpo de Cristo.

Quisiera destacar el apoyo de la iglesia local. Con todo cariño, las hermanas prepararon los alimentos y cedieron sus casas para albergar a algunos misioneros. En los hogares pudimos experimentar la koinonia cristiana y saber cómo Dios está obrando a favor de su Iglesia, en uno de los rincones más australes del nuestra nación.

Que Dios nos use en la extensión de su Reino.