Iglesia capitalina recibió a los misioneros
que estuvieron evangelizando en Coyhaique
Como viene ocurriendo desde hace cinco años
en torno a Misiones, una delegación de los más de 90 misioneros
capitalinos que fueron a Coyhaique entregaron sus impresiones
y sus balances personales a los hermanos de la iglesia
capitalina. La reunión se realizó este domingo 1 de marzo.
Se pararon en la plataforma vistiendo, la
mayoría, la nueva polera estrenada en el sur que fue de
color anaranjado.

El pastor Leonardo Melo agradeció al Señor
por las bendiciones que hubo en esta actividad evangelística,
pese al mal tiempo que afectó a la zona el lunes 16, martes
17 y la mañana del miércoles 18 de febrero, días en los
cuales las actividades fueron muy restringidas.
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| Pastor Leonardo Melo sintetiza el
trabajo de los jóvenes misioneros. |
Aprovecharon la coyuntura de buen tiempo
y el miércoles pasado el mediodía partieron a la plaza
a armar los equipos de amplificación, pero no contaban
con la naturaleza. "Salimos, armamos, y qué creen que
pasó…Terminamos de armar y se largó a llover de una manera
y dijimos ya estamos acá y, hermanos, era realmente emocionante
ver a los jóvenes, no es que sea emocionante ver a jóvenes
todo mojados, sino jóvenes con una actitud de servicio
a todo terreno. Lo único que yo decía era Señor, permítenos
que nadie se enferme por esta lluvia, y nadie se enfermó,
nadie se resfrió, y lo más rico aún que aunque estaba
lloviendo en la plaza, en ese lugar, hubo salvación, así
es que valió la pena todo el esfuerzo invertido ahí",
dijo el presbítero.
También contó que "algunos misioneros faltos
de fe compraron impermeables y chaquetones súper baratos,
porque así iban a enfrentar el resto de los días, pero
de ahí en adelante no llovió más. Ahí el Señor nos respaldó
con el clima y pudimos hacer todo lo que estaba programado.
Así es que muy contentos".
Balance
Al informar a la congregación sobre los resultados,
expresó que "en el trabajo persona a persona, cuando fueron
confrontadas y les preguntamos: deseas aceptar al Señor
en tu corazón y dijeron sí, y no estoy hablando de niños,
estoy hablando de jóvenes y adultos, fueron más de 130
personas que dijeron sí, acepto. Oremos por ellas, porque
ahora viene una etapa muy difícil, que es de la iglesia
local, que debe tomar a esas personas, consolidarlas,
hasta que puedan bautizarse y lleven una vida de iglesia
como corresponde. Son más de 130 personas que están en
nuestro corazón y tenemos que orar por ellas".
Asimismo, acotó que "el día de ayer (sábado
28 de febrero), en la Reunión de Jóvenes, varios jóvenes
que participaron, ya sea en las clínicas o durante la
semana en la plaza, fueron a la reunión y ratificaron
su compromiso con el Señor, así es que ya estamos contentos
por eso".
Acerca de los niños, el presbítero puntualizó
que "hasta el año pasado, hasta antes de Misiones no había
Escuela Dominical, sino que los hijos de los hermanos
que iban al culto, en la tarde, eran atendidos por algunas
hermanas para que no desordenaran tanto. Cuando comenzamos
el programa de la Zona de Niños, llegaron 30, un buen
número, después 40 y así subiendo y terminamos el programa,
el día sábado, con más de 270 niños".
El domingo 22 de febrero decidieron llevar
a los niños al templo, ya que el trabajo se había hecho
en el gimnasio de la Escuela Víctor Domingo Silva. "Era
emocionante ver el templo repleto, repleto de niños, y
antes de subir acá, llamé para Coyhaique, a uno de los
jóvenes que están allá, y hay frutos hermanos, porque
hay más de 50 niños en este momento en la segunda escuela
dominical del año, así es que contentos, súper contentos,
porque todo el esfuerzo valió la pena".
El compromiso con la iglesia del sur va más
allá de lo realizado, ya que el pastor Melo informó que
"nosotros no nos queremos desentender del trabajo que
hemos realizado en Coyhaique, no es que queramos volver
a ir, sino que cada misionero va a tomar dos o tres personas
que aceptaron al Señor y la idea es hacer un seguimiento
de lejos, pero este seguimiento también será complementado
con la iglesia local para que sepan que la persona que
atendió a cada recién convertido va a generar un vínculo
y no dejar solos a los queridos hermanos de Coyhaique".
Trabajo con INJUV
Como se informó, los jóvenes de Santiago
se adjudicaron un proyecto del Instituto Nacional de la
Juventud (INJUV), mediante el cual se realizaron clases
de instrumentos musicales y teatro y también se obtuvo
financiamiento para los folletos que se entregaron a los
coyhaiquinos.
Sobre
este punto, el presbítero dijo que se "dieron inicio a
clínicas de música y talleres de teatro. Durante esa semana
tratamos de invitar a los jóvenes de la comunidad y era
impresionante ver cómo estaban interesados por este trabajo.
Alrededor de 80 jóvenes, sólo jóvenes, asistieron durante
una semana para perfeccionarse en las clínicas y en teatro
y eso para nosotros es sólo una excusa. Tenemos buenos
profesores de música, buenos misioneros que se dedican
al teatro, pero lo más importante, es que el último día
cuando les ofrecimos un pequeño cóctel, le predicamos
derecho a lo que íbamos y hubo salvación. Así es que contento
por todos lados porque el Señor nos respaldó".
Los testimonios
Durante la presentación, hubo tres jóvenes
que dieron a conocer sus impresiones, y cuyo denominador
común es que por primera vez iban a Misiones.
Pamela
Llancao: "Estoy muy nerviosa de estar acá, pero
estoy inmensamente agradecida del Señor por lo que hizo
en Misiones, porque nos abrió muchas puertas y muchas
personas pudieran aceptar a Cristo en su corazón, y pudimos
allá cantar victoria y servirle y honrarle al Señor con
su Palabra. Misiones fue de mucha bendición para mi vida,
porque aprendí tanto, muchas cosas y me sirvió para fortalecerme
espiritualmente más en el Señor".
Adalberto
Sáez: "Hermanos, igual esta experiencia fue bacán
para mí. Igual iba medio nervioso, porque eran mis primeras
Misiones, y nada, Dios es grande y pudimos experimentar
de su poder que Él hace las cosas como Él quiere. Igual,
por ejemplo conversábamos con mi sobrino, y él me decía
que a él no le daban muchas ganas de ir porque no sabía
en qué Dios lo podía usar, y yo igual estaba bien contento
cuando supe que él había podido ir a las radios a hablar
del evento que se iba hacer, y eso igual me contentaba
harto, porque me daba cuenta de que Dios hace como Él
quiere".
Paola
Noches, esposa del hermano Leonardo Melo, y que
fue con sus hijos Antonia y Felipe: "No fui tan misionera
como los chiquillos, (…) y la verdad es que yo fui participante,
fui la mamá que llevó a sus hijos a Zona de Niños, la
que escuchó en la plaza, entonces, en el fondo les puedo
traer esa experiencia también.
Cómo podemos agradecerle a Dios, o qué podemos
hacer para agradar a Dios. Uno piensa alabando, pero falta
algo de cómo hacerlo más concreto y es inevitable pensar
en cuando Él nos dice y nos manda de que tenemos que ir
y predicar el evangelio. Y estos chiquillos, hermanos,
que están acá, realmente han tomado esto en sus corazones.
Las Misiones, para ellos, son la necesidad que tienen
de tomar algo para poder agradarle y poder servirle. No
se pueden quedar callados con este mandato cuando es el
único que en el fondo nos ha dejado Jesús. Es lo único
que nos pidió Jesús y ellos lo han tomado tan para sí
que a veces uno piensa a lo mejor malamente, no sé como
lo podemos tomar, pero es tanta tal vez la cantidad de
dinero que se usa en Misiones, tanta la cantidad, a lo
mejor de material humano también, que a uno le gustaría
a lo mejor escuchar cifras también de hermanos, que se
han convertido en proporción más o menos a todo este medio
que se mueve.
Sin embargo, lo que dice la Biblia es que
estos chiquillos y en los que nos enseña también, hay
algunos acá que han sembrado, otros que han regado, otros
que han cosechado y pienso como mamá, pienso en mis hijos
que el hecho de haber estado en las Misiones significa
que han sembrado en mis hijos. Imagínense la importancia
que tiene eso para aquellos jóvenes y aquellos niños que
en algún momento,….allá es súper complicado, donde hay
problemas de droga, problemas de suicidios.
Imagínense hermanos, si uno de estos niños
que escucharon la Palabra de Dios, en algún momento les
van a proporcionar la opción de decidir: si te ofrecen
droga, acordarse de esta lección y decir no, yo no las
quiero, porque hay algo mejor para mí.
Entonces, imagínense hermanos, el trabajo que hay aquí
de por medio, es un trabajo que realmente creemos, es
un trabajo que realmente como familia nos emociona el
saber que hay mucha más gente que va a conocer a Cristo
y acuérdense que hay poco tiempo para eso, entonces de
eso estoy feliz, feliz. Mi hija, por ejemplo, juntó plata
durante todo el año para poder pagar su pasaje de avión,
y eso me emociona, hermanos, me emociona, estoy orgullosísima
de estos jóvenes, vieran como trabajan, no hay tiempo
ni siquiera para poder conversar. Jóvenes que se levantan
temprano en la mañana, no importa que estén enfermos de
la guata, que pasó mucho, no importa el frío, la lluvia
de Coyhaique.
Estoy orgullosa de pertenecer a este grupo,
realmente. Que el Señor les bendiga y ustedes también
tienen que estar orgullosos de esto, chiquillos, de todas
maneras, que el Señor les bendiga, hermanos".
