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  Tercer reporte de Misiones 2009 en Coyhaique
 

Iglesia capitalina recibió a los misioneros que estuvieron evangelizando en Coyhaique

>> Los jóvenes agradecieron el apoyo espiritual y monetario para enfrentar ese desafío.
>> Habrá un apoyo a la distancia para el proceso de consolidación que ahora debe enfrentar la iglesia local.

Hermógenes Carril Torres

Como viene ocurriendo desde hace cinco años en torno a Misiones, una delegación de los más de 90 misioneros capitalinos que fueron a Coyhaique entregaron sus impresiones y sus balances personales a los hermanos de la iglesia capitalina. La reunión se realizó este domingo 1 de marzo.

Se pararon en la plataforma vistiendo, la mayoría, la nueva polera estrenada en el sur que fue de color anaranjado.

El pastor Leonardo Melo agradeció al Señor por las bendiciones que hubo en esta actividad evangelística, pese al mal tiempo que afectó a la zona el lunes 16, martes 17 y la mañana del miércoles 18 de febrero, días en los cuales las actividades fueron muy restringidas.

Pastor Leonardo Melo sintetiza el trabajo de los jóvenes misioneros.

Aprovecharon la coyuntura de buen tiempo y el miércoles pasado el mediodía partieron a la plaza a armar los equipos de amplificación, pero no contaban con la naturaleza. "Salimos, armamos, y qué creen que pasó…Terminamos de armar y se largó a llover de una manera y dijimos ya estamos acá y, hermanos, era realmente emocionante ver a los jóvenes, no es que sea emocionante ver a jóvenes todo mojados, sino jóvenes con una actitud de servicio a todo terreno. Lo único que yo decía era Señor, permítenos que nadie se enferme por esta lluvia, y nadie se enfermó, nadie se resfrió, y lo más rico aún que aunque estaba lloviendo en la plaza, en ese lugar, hubo salvación, así es que valió la pena todo el esfuerzo invertido ahí", dijo el presbítero.

También contó que "algunos misioneros faltos de fe compraron impermeables y chaquetones súper baratos, porque así iban a enfrentar el resto de los días, pero de ahí en adelante no llovió más. Ahí el Señor nos respaldó con el clima y pudimos hacer todo lo que estaba programado. Así es que muy contentos".

Balance

Al informar a la congregación sobre los resultados, expresó que "en el trabajo persona a persona, cuando fueron confrontadas y les preguntamos: deseas aceptar al Señor en tu corazón y dijeron sí, y no estoy hablando de niños, estoy hablando de jóvenes y adultos, fueron más de 130 personas que dijeron sí, acepto. Oremos por ellas, porque ahora viene una etapa muy difícil, que es de la iglesia local, que debe tomar a esas personas, consolidarlas, hasta que puedan bautizarse y lleven una vida de iglesia como corresponde. Son más de 130 personas que están en nuestro corazón y tenemos que orar por ellas".

Asimismo, acotó que "el día de ayer (sábado 28 de febrero), en la Reunión de Jóvenes, varios jóvenes que participaron, ya sea en las clínicas o durante la semana en la plaza, fueron a la reunión y ratificaron su compromiso con el Señor, así es que ya estamos contentos por eso".

Acerca de los niños, el presbítero puntualizó que "hasta el año pasado, hasta antes de Misiones no había Escuela Dominical, sino que los hijos de los hermanos que iban al culto, en la tarde, eran atendidos por algunas hermanas para que no desordenaran tanto. Cuando comenzamos el programa de la Zona de Niños, llegaron 30, un buen número, después 40 y así subiendo y terminamos el programa, el día sábado, con más de 270 niños".

El domingo 22 de febrero decidieron llevar a los niños al templo, ya que el trabajo se había hecho en el gimnasio de la Escuela Víctor Domingo Silva. "Era emocionante ver el templo repleto, repleto de niños, y antes de subir acá, llamé para Coyhaique, a uno de los jóvenes que están allá, y hay frutos hermanos, porque hay más de 50 niños en este momento en la segunda escuela dominical del año, así es que contentos, súper contentos, porque todo el esfuerzo valió la pena".

El compromiso con la iglesia del sur va más allá de lo realizado, ya que el pastor Melo informó que "nosotros no nos queremos desentender del trabajo que hemos realizado en Coyhaique, no es que queramos volver a ir, sino que cada misionero va a tomar dos o tres personas que aceptaron al Señor y la idea es hacer un seguimiento de lejos, pero este seguimiento también será complementado con la iglesia local para que sepan que la persona que atendió a cada recién convertido va a generar un vínculo y no dejar solos a los queridos hermanos de Coyhaique".

Trabajo con INJUV

Como se informó, los jóvenes de Santiago se adjudicaron un proyecto del Instituto Nacional de la Juventud (INJUV), mediante el cual se realizaron clases de instrumentos musicales y teatro y también se obtuvo financiamiento para los folletos que se entregaron a los coyhaiquinos.

Sobre este punto, el presbítero dijo que se "dieron inicio a clínicas de música y talleres de teatro. Durante esa semana tratamos de invitar a los jóvenes de la comunidad y era impresionante ver cómo estaban interesados por este trabajo. Alrededor de 80 jóvenes, sólo jóvenes, asistieron durante una semana para perfeccionarse en las clínicas y en teatro y eso para nosotros es sólo una excusa. Tenemos buenos profesores de música, buenos misioneros que se dedican al teatro, pero lo más importante, es que el último día cuando les ofrecimos un pequeño cóctel, le predicamos derecho a lo que íbamos y hubo salvación. Así es que contento por todos lados porque el Señor nos respaldó".

Los testimonios

Durante la presentación, hubo tres jóvenes que dieron a conocer sus impresiones, y cuyo denominador común es que por primera vez iban a Misiones.

Pamela Llancao: "Estoy muy nerviosa de estar acá, pero estoy inmensamente agradecida del Señor por lo que hizo en Misiones, porque nos abrió muchas puertas y muchas personas pudieran aceptar a Cristo en su corazón, y pudimos allá cantar victoria y servirle y honrarle al Señor con su Palabra. Misiones fue de mucha bendición para mi vida, porque aprendí tanto, muchas cosas y me sirvió para fortalecerme espiritualmente más en el Señor".

Adalberto Sáez: "Hermanos, igual esta experiencia fue bacán para mí. Igual iba medio nervioso, porque eran mis primeras Misiones, y nada, Dios es grande y pudimos experimentar de su poder que Él hace las cosas como Él quiere. Igual, por ejemplo conversábamos con mi sobrino, y él me decía que a él no le daban muchas ganas de ir porque no sabía en qué Dios lo podía usar, y yo igual estaba bien contento cuando supe que él había podido ir a las radios a hablar del evento que se iba hacer, y eso igual me contentaba harto, porque me daba cuenta de que Dios hace como Él quiere".

Paola Noches, esposa del hermano Leonardo Melo, y que fue con sus hijos Antonia y Felipe: "No fui tan misionera como los chiquillos, (…) y la verdad es que yo fui participante, fui la mamá que llevó a sus hijos a Zona de Niños, la que escuchó en la plaza, entonces, en el fondo les puedo traer esa experiencia también.

Cómo podemos agradecerle a Dios, o qué podemos hacer para agradar a Dios. Uno piensa alabando, pero falta algo de cómo hacerlo más concreto y es inevitable pensar en cuando Él nos dice y nos manda de que tenemos que ir y predicar el evangelio. Y estos chiquillos, hermanos, que están acá, realmente han tomado esto en sus corazones. Las Misiones, para ellos, son la necesidad que tienen de tomar algo para poder agradarle y poder servirle. No se pueden quedar callados con este mandato cuando es el único que en el fondo nos ha dejado Jesús. Es lo único que nos pidió Jesús y ellos lo han tomado tan para sí que a veces uno piensa a lo mejor malamente, no sé como lo podemos tomar, pero es tanta tal vez la cantidad de dinero que se usa en Misiones, tanta la cantidad, a lo mejor de material humano también, que a uno le gustaría a lo mejor escuchar cifras también de hermanos, que se han convertido en proporción más o menos a todo este medio que se mueve.

Sin embargo, lo que dice la Biblia es que estos chiquillos y en los que nos enseña también, hay algunos acá que han sembrado, otros que han regado, otros que han cosechado y pienso como mamá, pienso en mis hijos que el hecho de haber estado en las Misiones significa que han sembrado en mis hijos. Imagínense la importancia que tiene eso para aquellos jóvenes y aquellos niños que en algún momento,….allá es súper complicado, donde hay problemas de droga, problemas de suicidios.

Imagínense hermanos, si uno de estos niños que escucharon la Palabra de Dios, en algún momento les van a proporcionar la opción de decidir: si te ofrecen droga, acordarse de esta lección y decir no, yo no las quiero, porque hay algo mejor para mí.
Entonces, imagínense hermanos, el trabajo que hay aquí de por medio, es un trabajo que realmente creemos, es un trabajo que realmente como familia nos emociona el saber que hay mucha más gente que va a conocer a Cristo y acuérdense que hay poco tiempo para eso, entonces de eso estoy feliz, feliz. Mi hija, por ejemplo, juntó plata durante todo el año para poder pagar su pasaje de avión, y eso me emociona, hermanos, me emociona, estoy orgullosísima de estos jóvenes, vieran como trabajan, no hay tiempo ni siquiera para poder conversar. Jóvenes que se levantan temprano en la mañana, no importa que estén enfermos de la guata, que pasó mucho, no importa el frío, la lluvia de Coyhaique.

Estoy orgullosa de pertenecer a este grupo, realmente. Que el Señor les bendiga y ustedes también tienen que estar orgullosos de esto, chiquillos, de todas maneras, que el Señor les bendiga, hermanos".