Profundo
pesar causó en las iglesias Asamblea de Dios Autónoma
de Chile, el fallecimiento de la misionera Brita Hagwall,
ocurrido la madrugada del 14 de marzo pasado en Suecia,
a la edad de 77 años.
En los últimos años su salud se fue deteriorando
paulatinamente, y este proceso se hizo más rápido después
que también partiera a la presencia del Señor su esposo,
el recordado misionero sueco Carlos Hagwall, el 12 de marzo
de 2006.
Este matrimonio había llegado a Antofagasta,
el sábado 2 de junio de 1956 a bordo del barco británico
"Reina del Mar". Luego de trabajar en varios lugares como
La Serena, Valparaíso, Chillán y Viña del Mar, entre otros,
en 2003 retornaron a su país natal, luego de 47 años de
arduo trabajo en nuestras iglesias.
Desde Europa, el hermano Daniel Svensson,
uno de sus yernos, nos comentó que: “su salud se había deteriorado
paulatinamente y a principios de febrero fue trasladada
a un hogar para cuidados de enfermos en la última etapa.
Los últimos días, los hijos, acá en Suecia, permanecieron
con ella en forma ininterrumpida”.
“Ella ahora puede decir como el apóstol
Pablo en Segunda de Timoteo 4:6-8 ‘... el tiempo de mi partida
ha llegado. He peleado la buena batalla, he terminado la
carrera, me he mantenido en la fe. Por lo demás me espera
la corona de justicia que el Señor, el juez justo, me otorgará
en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que
con amor hayan esperado su venida’”, agregó el hermano Svensson.
Las exequias
Los funerales de la hermana Brita se
realizaron el viernes 4 de abril. El servicio fúnebre se
efectuó en la Iglesia Pentecostal de Mullsjö, a las 10:00
de la mañana, y fue oficiado por el pastor Paul Waern, quien
en su reseña sobre la vida de Brita Hagwall destacó su entrega
al servicio del Señor que la caracterizó, junto a su esposo
Carlos.
Al
final del servicio, todos los presentes pasaron al frente
de la urna y entregaron una flor como último saludo. Luego
se realizó una recepción en su memoria en los salones
del templo. A ella concurrieron unas 70 personas, entre
familiares y amigos, varios de ellos con relación al trabajo
de los Hagwall en Chile.
En la ocasión, los participantes recordaron
a esta querida hermana. Entre ellos estuvieron el pastor
Martin Tornell, quien fue el que la bautizó en Estocolmo
a la edad de 15 años. Él mismo también fue quien ofició
el casamiento de Carlos y Brita Hagwall. Asimismo, expresaron
su sentir y gratitud Else y Claudio Navarro, Samuel Forsberg,
y los hijos de la hermana Brita.
Además, se entregaron saludos provenientes
de Chile, tanto de familiares como de las iglesias, además
de los hermanos carnales de ella como de la congregación
de Canadá, que apoyó su trabajo misionero en Chile.
Después de esta recepción, el féretro
fue llevado desde la iglesia al cementerio en la ciudad
de Jönköping, distante unos 30 kilómetros. Después de breves
palabras y una oración por parte del pastor Waern, se bajó
la urna a la tierra.
En Chile
Acá
en nuestro país, el pastor de Chillán, lugar donde trabajaron
muchos años, Hermes de la Hoz expresó que “la huella que
deja la vida y ministerio de Carlos y Brita es de verdad
tan profunda que permanecerá indeleble en el tiempo. Recordarlos
no será difícil, su memoria permanecerá viva en los templos
que edificaron, en las Escuelas Bíblicas donde enseñaron.
También en los campamentos, en el Fondo de Extensión (llamarlo
así fue idea de Carlos) pero, por sobre todo, seguirán
siempre presente en la vida de muchos hermanos y pastores
que fuimos profundamente influidos por su vida y enseñanza”.
Agregó que “es asombroso cómo Dios en
cada generación levanta hombres y mujeres que le son fieles
a Él y a su Palabra. Son personas que parecen comunes, pero
que, por su fe y obediencia al llamado del Señor se convierten
en personas extraordinarias. Carlos y Brita Hagwall entran
en esa categoría, siervos del Señor verdaderamente extraordinarios.
Recordarlos será siempre una bendición”.