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Iglesia de Cabrero fue en ayuda de 20 familias de la caleta Llico que lo perdieron todo

>> Cinco hermanos entregaron sets de útiles de aseo personal, frazadas y también la Palabra de Dios.

Hermógenes Carril Torres

"Esto nos ayudará a trabajar en la obra de Dios con más entrega y más fuerzas". Así lo afirmó el pastor de Cabrero, Andrés Ortíz, al ser consultado sobre el trabajo que su iglesia realizó durante Semana Santa en Llico, una caleta de pescadores, ubicada en la provincia de Arauco, y donde entregaron ayuda y también la Palabra de Dios.

Para quienes están más al centro del país, y también en los extremos, tal vez el terremoto y maremoto de la madrugada del sábado 27 de febrero pudieran ser considerados algo que lentamente está pasando a la historia. Sin embargo, para quienes lo vivieron en toda su intensidad, o sea, los habitantes de las regiones del Maule y del Bío Bío, siguen siendo una destructiva realidad.

Así se veía la caleta Llico antes del terremoto y maremoto del 27 de febrero de 2010.
Así luce ahora gran parte de esta caleta.

Es por esta razón que los hermanos de Cabrero decidieron ir a este lugar. "Cuando supe de la gran magnitud del daño provocado por el tsunami, pensé en las diversas caletas alrededor de las costas del Bío Bío y sentí fuertemente el deseo de visitar Llico. No conocía el lugar, pero sabía que estaba abandonado por casi un mes. Estaba aislado, porque se habían cortado los puentes y tuvimos que ingresar por un acceso de unos 30 kilómetros extras, por un sendero en la montaña", nos cuenta el pastor Ortíz.

La idea fue entregar sets de útiles de aseo personal para 20 familias, además de una frazada nueva de plaza y media, por lo que salieron rumbo al lugar Daniela Ortiz, Bárbara Lillo, Jairo Opazo, Patricio Avendaño y el pastor Andrés Ortiz.

Lo hicieron en varios vehículos para llevar esta ayuda. Todo lo que entregaron fue costeado con aportes de la iglesia de Cabrero, Los Ángeles y de amigos de Canadá.

Muchos damnificados están viviendo en un bosque cercano.

El pastor añade que "hicimos una campaña abierta en la iglesia y acopiamos alimentos. Con los recursos de Canadá, compramos sets de diversos productos de higiene, que nos agradecieron muchísimo. Nos decían 'a nadie se le había ocurrido traer esto'".

Pastor Andrés Ortiz rumbo a Llico.

-¿Cuál fue su percepción de este trabajo luego del terremoto y maremoto?
-En el equipo - los que fuimos al lugar - hubo un cambio en nuestra forma de pensar. En lo urgente que es presentar a Cristo. Las personas están deseosas de que les hablen de Dios. Esto nos ayudará a trabajar en la obra de Dios con más entrega y más fuerzas.

-¿Qué pasó con el terremoto y maremoto en Llico?
-Llico es una caleta en que viven unas 600 personas. Está frente a la isla Santa María. Se encuentra a unos 180 kilómetros de Cabrero. Las personas vivían de la pesca artesanal. Era un lugar muy hermoso. Había tres templos y uno se fue con el mar junto con casi todas las casas. El día en que fuimos, encontramos a las personas viviendo en los cerros, entre el bosque. Fue muy impresionante llegar a ese lugar y ver la necesidad. Oramos por ellos, sentimos una gran carga por esas personas.

Agrega que "nuestro interés, más que la ayuda que podíamos entregar, era llevar a Cristo a las personas. Oramos y conversamos con las 20 familias distribuidas en tres campamentos en el bosque. Algunos conocían al Señor, pero le habían dejado. Reconocían que Dios los llamaba de esa manera trágica. Se comprometieron a volver a retomar lo perdido. Otros estaban deseosos de escuchar de Cristo e hicieron compromisos de seguirle y les invitamos a asistir próximamente a alguno de los dos templos que quedaron", finaliza el pastor Ortíz.