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Aires dieciocheros se respiraron en la congregación de Antofagasta

Arturo Paz Contreras
Pastor

Con mucha alegría y pañuelos al viento se celebró esta fiesta tradicional tanto por parte de la congregación en un culto especial, como asimismo por el Departamento de Escuela Dominical, en que gracias al esfuerzo de sus profesores, la hermana Beatriz Vega y su esposo, el hermano Luis Canileo, se pudo incentivar a algunos de los chicos de la Escuela Dominical para aprender las artes de nuestro maravilloso baile nacional.

Es así como al sonar del arpa, guitarra y panderos, los pequeños pudieron disfrutar de una mañana de regocijo que para ellos culminó con ese símbolo de chilenidad que es la famosísima "empanada", reina indiscutible de estas festividades "regada" con refrescos y engalanada, finalmente, con diversos juegos tradicionales chilenos.

Pastor Arturo Paz y su esposa, Dori Lucy Cepeda Ruiz.

En el culto, que fue especial para la ocasión, se destacó el especial significado que para nosotros, el pueblo chileno tiene el recuerdo de los eventos registrados el 18 de septiembre de 1810 y el hecho de que todos los años, cada 18 de septiembre, los chilenos recordamos la formación de la Primera Junta de Gobierno chilena.
Es decir, la ocasión en que por primera vez Chile estuvo dirigido por hombres nacidos en esta tierra, que la amaban y querían lo mejor para ella teniendo presente también que esta Junta de Gobierno fue el primer paso para otro más grande e importante: la independencia definitiva de nuestro país del dominio español.
Ocho años después de aquel 18 de septiembre de 1810, recordamos que nuestro país se desligó totalmente de España, y comenzó a ser un país libre e independiente.
Aquello nos llevó a meditar en las inspiradas palabras del apóstol Pablo en 1a. Corintios 7: 21 ¿Fuiste llamado siendo esclavo? No te dé cuidado; pero también, si puedes hacerte libre, procúralo más.

La congregación tampoco quiso estar ajena a los "aires dieciocheros" por lo cual finalizado el Culto de Acción de Gracias por nuestra Patria, con taconeo, pañuelos en mano y lo mejor de nuestra música criolla, se dio el vamos al comienzo de los festejos.

Hubo cuecas, guarachas, y no faltó tampoco la competencia del emboque y la invitada de lujo... la infaltable... la fragante... la sabrosísima empanada.

¿Cómo no darle gracias a Dios por ser hijos suyos nacidos en esta maravillosa y linda tierra?

¡¡¡Viva Chile!!!

¡Recibe Señor... la gratitud de tus hijos que te adoran!