Iglesia de Concepción Centro agradecida
por cómo Dios les proveyó durante los primeros difíciles
días del terremoto y maremoto
Marcia Torres Meyer
Corresponsal
Nuestras vidas no serán las mismas, después
del 27 de febrero de 2010, ya que nos dimos cuenta de que
no estábamos solos enfrentando este terremoto y maremoto.
Como es de conocimiento para las iglesias vecinas, no contamos
con un templo físico y esto se hacía más difícil porque
no podíamos juntarnos los días posteriores, pero Dios, que
es maravilloso con sus hijos, usó diferentes medios para
proveer de lo que cada hermano necesitaba.
Queremos agradecer a Dios por la iglesia de
Chillán, al pastor Hermes de la Hoz, al presbiterio y a
la congregación por el envío de víveres para nuestros hermanos.
No podemos dejar de agradecer, porque cuando
pasábamos por los momentos más difíciles y no se podía comprar
en ninguna parte, pudimos ver la mano de Dios a través de
la solidaridad de nuestros vecinos, aquellos que sólo saludábamos
y que en esos instantes fueron de gran bendición.
Recibimos mensajes de lugares donde estaban
orando por nosotros, llamadas de hermanos que estaban preocupados
por la iglesia en Concepción, y les agradecemos por sus
oraciones, nos sentimos fortalecidas por ellas, son y seguirán
siendo de suma importancia.
Frente a todas estas muestras de cariño pudimos
ver la fidelidad y amor de Dios para la congregación y nunca
nos sentimos solos, porque nuestro Dios se encargó de suplir
todo.
Quisiéramos terminar con una frase que es realidad
en nuestras vidas: "DIOS ES BUENO
TODO EL TIEMPO".